«Sonora», «Postigo», «Vanity Fair», «Camuray»… fueron algunos de los caballos y yeguas que el pasado 11 de mayo hicieron que el Paseo de la Castellana se transformara durante toda la mañana en un apéndice del madrileño Hipódromo de la Zarzuela para diputar la primera edición del «Madrid Urban Turf», con la que el hipódromo pretende promocionar la actividad hípica. La Castellana cambió su color gris asfalto por el «beige tierra» de la arena de sílice que cubrió durante toda la mañana el espacio acotado para las competiciones hípicas, y que llegó a Madrid de la mano de la empresa segoviana Arenas Silíceas Gómez Vallejo, con más de cuatro décadas de experiencia en áridos y arenas.
Durante más de un mes, los técnicos de la empresa Gómez Vallejo en conjunción con la organización de la prueba tuvieron que diseñar el complejo dispositivo para trasladar las más de mil toneladas de arena silícea de 0,2/1mm de espesor hasta Madrid, y posteriormente esparcirla de forma homogénea por todo el recorrido.
Julián Gómez Vallejo, director gerente de la empresa, explicó que tras varias pruebas, la mejor opción para que la arena quedara esparcida conforme a las especificaciones de la organización fue el empleo de una máquina extendedora de asfalto, con el fin de conseguir el grosor adecuado para la competición. «La organización nos pidió que la arena cubriera el asfalto de manera que los caballos no pudieran tocarlo al correr y pudieran desplazarse con comodidad en la carrera -explicó Gómez Vallejo-, por lo que después de algunas pruebas, se estimó que un grosor de 13 centímetros podría ser suficiente». La arena llegó a Madrid a bordo de 40 camiones que tuvieron que duplicar viajes entre la fábrica ubicada en la carretera Segovia-Arévalo y el Paseo de la Castellana, lo que obligó a los vehículos a cumplir las especificaciones de identificación marcadas por el Ayuntamiento de Madrid en los permisos para la prueba.
Una vez concluida la prueba hípica, la arena fue recogida y «reciclada» en el hipódromo de La Zarzuela, ya que las especiales características de la arena de sílice -inerte a cualquier microorganismo- le hacen idónea para volver a ser reutilizada.
No es la primera vez que Gómez Vallejo colabora en un evento deportivo, ya que entre los productos que produce y comercializa está la arena para campos de golf, y también se ha empleado en actividades como voley-playa
Arenas Gómez Vallejo tuvo sus orígenes hacia el año 1900, cuando Justo Gómez Vallejo la fundó en la pequeña villa de Bernuy de Porreros, en una cantera situada a nueve kilómetros de la ciudad de Segovia. Posteriormente, hacia 1964, sus hijos Ismael y Justino, ampliaron las canteras en Valleruela de Pedraza (Segovia), instalándose en el pequeño barrio de San Lorenzo. Pero fue en 1970, cuando decidieron dar un fuerte impulso a este mineral y con su trabajo y esfuerzo consiguieron establecerse en la actual ubicación, donde ofrecen una amplia gama de productos