Dicen que las victorias sufridas son las que dejan mejor sabor de boca, pero también sirven para aprender a no cometer errores del pasado si se quiere mantener la línea de buen juego y buenos resultados.
El triunfo logrado ayer por el Unami en casa del Atlético de Madrid B Navalcarnero fue de este tipo. Trabajados y luchados hasta el final, los tres puntos logrados por las azules les saben muy dulces –después de haber encadenado dos derrotas anteriormente–, pero en la resbaladiza pista madrileña se vio por momentos a un equipo segoviano dubitativo y nervioso, a pesar de ir siempre mandando en el marcador.
La rapidez que cogía el balón sobre la cancha de Navalcarnero hizo perder el control de la pelota a ambos equipos en demasiadas ocasiones. Por eso fue fundamental no despistarse en defensa, como así hicieron las segovianas, que solamente pasaron apuros por culpa de alguna que otra pérdida provocada por la precipitación, propiciando los peligrosos contragolpes madrileños.
Pero quien primero marcó fue el Unami, por medio de un golazo por la escuadra de Sofi. Tras el gol, y con pocas ocasiones más, se llegó al descanso. Poco después de reanudarse el partido, Patri consiguió el 0-2. Las azules pudieron sentenciar, pero mandaron un par de balones al palo, al igual que las locales quienes, con portero-jugador, lograron recortar distancias con el 1-2 y estuvieron cerca de conseguir el empate.