Más allá de haber supuesto la primera derrota de la temporada para las segovianas, el partido disputado el pasado sábado en tierras alcarreñas entre el Escuelas Municipales de Alovera y el Unami de la Segunda División femenina de fútbol sala, continúa dando que hablar esta semana.
Y es que, el equipo azul no está nada satisfecho con la actuación, tanto de los colegiados del encuentro, como de la mesa. Todo ello a causa de que, con solo 48 centésimas para que sonase la bocina final, hubiera tiempo ‘suficiente’ para que la portera manchega lanzase el balón desde su área, lo rozase la segoviana Patri, y llegase a los pies de la local Peke, quien remató a gol por encima de Estela.
Una sucesión de acciones físicamente imposible de ocurrir en tan poco periodo de tiempo ya que, para que esto pudiera suceder, la velocidad a la que tendría que haber viajado el balón desde la mano de la portera hacia las cercanías del área contraria debería ser de más de 262 kilómetros por hora.
De esta manera, y como así se decidió en la reunión del Unami CP celebrada ayer, el club presentará un recurso ante la Comisión Técnica Nacional de Árbitros de Fútbol Sala y la Real Federación de Fútbol en el que expondrá su queja basada en tres puntos. Los dos primeros tienen que ver con este gol, ya que alegan, por un lado, que el balón es golpeado por la jugadora alcarreña después de que sonase la bocina, por lo que el tanto no sería válido; y por otra parte –tal y como está calculado– que existe la imposibilidad de que diera tiempo a que la jugada pudiera suceder en solo 48 centésimas de segundo.
En cuanto al tercer punto, trata directamente sobre los árbitros del choque. Durante el encuentro celebrado en Alovera las segovianas se percataron de varias decisiones arbitrales, como el hecho de que apenas señalaron faltas acumulativas –solo una en todo el partido–, otorgando una inexistente ‘ley de la ventaja’; o dejaron de pitar algunas manos, por ser supuestamente ‘involuntarias’. En definitiva, actuaciones que entran dentro del reglamento de fútbol once, pero no del fútbol sala.
Por este motivo, desde el Unami se investigó la procedencia de la pareja arbitral, descubriendo que ambos son colegiados de fútbol once, Roberto Gonzalo Sánchez en la Primera Preferente; y David Merencio Valle, en la Primera Autonómica.
De esta forma, el Unami también se plantea completar este recurso adjuntando una copia de las actas de los partidos del equipo azul en Chiloeches –que también contó con Merencio Valle como árbitro– y en Alovera, para que así la Comisión y la Federación estudien este caso, que se suele producir en los encuentros de Segunda División femenina que se celebran en Castilla La Mancha.