El funcionamiento de Cruz Roja no puede entenderse sin mencionar a los socios y los voluntarios, sus dos pilares fundamentales. La aportación económica de las cuotas anuales de los primeros y el trabajo y dedicación de los segundos forman parte de las señas de identidad de la organización humanitaria, que este año celebra su 150 aniversario.
En la provincia de Segovia, el número de socios asciende a 6.141 personas y el de voluntarios alcanza los 691. La coordinadora provincial en Segovia de Cruz Roja, Isabel Gómez, no lo duda, “en la provincia la gente sí es solidaria y lo demuestra cada día”, explica.
Para la coordinadora, “lo más importante es que a través de sus aportaciones conseguimos llegar a miles de personas en toda la provincia que, de verdad, se enfrentan a situaciones muy difíciles en su día a día”.
Además, Cruz Roja funciona mediante aportaciones de administraciones públicas y entidades privadas, así como de campañas específicas de recaudación de fondos, como el Sorteo de Oro, que se celebra desde 1980 y cuya recaudación se destina a la financiación de la entidad.
Desde la organización afirman que “el voluntariado es nuestro valor esencial”. Para ello, cuentan con un Modelo de Gestión, que aborda en primer lugar la formación de los voluntarios, capacitándolas para participar en programas diferentes y con funciones muy diversas. “Cualquier persona puede ser voluntaria porque todos sabemos o podemos aprender a ayudar a los demás”señala Gómez.
La delegación provincial presta especial atención a la juventud y a las problemáticas que les afectan, como el abandono de los estudios, la violencia, las dificultades de acceso al empleo, las nuevas formas de comunicarse, la sexualidad o los trastornos alimenticios.
Jorge García es un joven segoviano de 32 años que lleva tres años y medio como voluntario del Plan de Juventud. Semanalmente acude a dos institutos de la capital, en los que desarrollan programas de prevención de conductas violentas, alimentación y sexualidad. “Te encuentras con que, a pesar de la cantidad de información, los chavales están tan desorientados como cualquier adolescente de cualquier otra época y es importante que alguien les escuche”, comenta. Además, Jorge, asegura que “yo también aprendo mucho de ellos y es una experiencia muy satisfactoria”.
