Si hay alguien que puede competir en trabajo estos días y noches de enero con los pajes del cortejo de sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar son los pasteleros segovianos que se afanan en preparar los tradicionales Roscones de Reyes. Los pajes ultiman todos los preparativos para poder repartir juguetes, aparatos tecnológicos y complementos por los hogares segovianos y los pasteleros revisan sus obradores para comprobar que están bien surtidos de harina, huevos, mantequilla, azúcar, esencia de limón y de naranja, sin olvidar el imprescindible agua de azahar, para poder atender a todos aquellos que quieran disfrutar de un auténtico regalo para el paladar.
Durante todo el fin de semana y hasta mediados de la semana próxima tendrán un intenso trabajo pero la verdadera carrera contrarreloj comenzará esta noche. “Empezamos sobre las cuatro de la madrugada del día 4 al 5 y no pararemos hasta cerca de las diez de la noche del domingo, cuando podremos descansar un poquito para volver al trabajo de madrugada hasta el mediodía del lunes”, comenta Jesús Manso, presidente de la Agrupación Provincial de Pasteleros y Reposteros de Segovia, quien elimina cualquier atisbo de cansancio en su tono de conversación para cargar sus palabras de agradecimiento a los clientes que se mantienen fieles a esta tradición que consiste en merendar, desayunar o tomar como postre un Roscón de Reyes, coincidiendo con el paso de los Magos de Oriente.
Jesús Manso agradece especialmente que los segovianos busquen preferentemente el dulce recién hecho en las pastelerías, —“porque sabe de verdad a lo que es, dicho sea con máximo respeto a la pastelería industrial”—, aunque para ello deban esperar en los establecimientos. “Somos conscientes y valoramos el aguante que tienen haciendo cola para que poder llevarse un roscón elaborado en el momento y puedo asegurar que nosotros hacemos todo lo posible para que esperen lo menos posible y se lleven un roscón inolvidable”, comenta el presidente de los pasteleros, quien recomienda tomarlo con mojado en café o chocolate. Según las estimaciones del colectivos en estos primeros días de enero cada establecimiento elaborará unos 1.200 roscones para llegar a una ventas globales en las pastelerías segovianas de más de 60.000 bollos adornados con rodajas de fruta cristalizada (escarchada), que según algunas teorías evocan las piedras preciosas de las coronas reales.
Hay variedad de precios, entre7 y 26 euros, y de tamaños, entre 250 gramos y un kilo, para adaptase a los clientes, y pastelerías como Anyu que ofrece roscones sin gluten. Nata, crema y trufa son los rellenos más solicitados. Por supuesto, unos ingredientes no comestibles pero que no deben faltar son la figurita que convierte a su descubridor en rey de la fiesta ni el haba que, por el contrario, decide quien paga el dulce.
