“Que se coma, que se beba —con moderación—, pero eso sí, que se baile, se cante y se gaste lo que se lleve en la bolsa, que son tiempos de gastar…” Así se abría ayer al mediodía el V Mercado del Arrabal de San Lorenzo, con licencia gubernativa. Pues lo sancionó un gobernador recién nombrado y salido de tiempos medievales, con su secretario y otros personajes de la época, entre los que se dejaron notar un sastre, una comadre, músicos y hasta una comitiva de burros llegados desde la vecina provincia de Ávila.
Las autoridades locales, con la alcaldesa, Clara Luquero, y una representación de la corporación municipal —se encontraban el portavoz del PP en el Ayuntamiento, Jesús Postigo y los concejales Alfonso Reguera y Paloma Maroto (PSOE) e Isabel Sanjuán (PP)— fueron bien recibidos por el presidente de la Asociación de Vecinos, Óscar de Diego, junto a otros directivos de la misma.
En un fin de semana en el que la final de la Champions y las elecciones al Parlamento Europeo pujan por acaparar el protagonismo, la ciudad ofrece otras alternativas, desde un paseo en bici o un festival de talentos a otras más espirituales, pues está siendo sede del XXIII Encuentro de Amigos de Krishnamurti y hoy se celebrará una misa rociera en los Carmelitas. Pero sin duda, una de las mejores alternativas, compatible además con el voto o las celebraciones deportivas, está siendo este mercado medieval que ha convertido la plazuela del barrio y la calle del Puente en una especie de zoco donde caben todos los productos y servicios imaginables, e inimaginables, así como la adquisición y desgustación de alimentos llegados desde lugares tan dispares como Andalucía, Aragón, Extremadura, Galicia, Castilla-La Mancha, el resto de Castilla y León y hasta un ‘Gruyère’ de Suiza.
“Hablas con tanta elocuencia que alimenta”, le decía precisamente una vecina del barrio a Susana, una argentina que atendía la tienda en la que, además de Gruyére, se venden quesos extremeños de cabra y oveja. Suana y Emilio llevan este puesto de ‘Lord de Fromage’, que se anuncia a medida que uno avanza por la calle del Puente, por el aroma que despide, por ejemplo, su queso ‘sudao’ de la zona de Trujillo, curado en cuevas.
Pasear por este mercado, organizado por la Asocación de Vecinos ‘La Parrilla’, es todo un gozo para los sentidos, no solo el olfato. Entre las cerca de sesenta tiendas llaman la atención productos de belleza, como la depilación natural indolora. Sandra y Ainhoa explican que se trata de un guante o manopla de silicio, comercializado por una empresa barcelonesa, que permite acabar con el vello de una manera ecológica y natural, además de conseguir un buen exfoliado. En el mercado realizan demostraciones prácticas, movimientos circulares consiguen la depilación a base de calor y fricción, “mucho mejor, aseguran, que otras técnicas basadas en arranque del vello (cera) o corte (cuchillas).
Uno de los puestos más espectaculares, a pesar de su aparente sencillez, es el ‘Rincón de las princesas’, de Pilar, una valenciana que asegura “hay mucho trabajo” detrás de todo lo que se ve: lazos de multitud de formas y colores, horiquillas, diademas, mochilas… Y por si fuera poco, también elabora figuras o juguetes en forma de animales, rellenos de arena. Pero no queda ahí la cosa, quienes tengan el pelo suficientemente largo pueden ponerse en sus manos porque es especialista en hacer trenzas.
Muy cerca de este rincón está la tienda de Paqui Verdú, de Hellín (Albacete), una mujer con catorce años de experiencia en técnicas curativas alternativas o complementarias. Tiene clientes segovianos porque ha visitado en otras ocasiones el Mercado Barroco de La Granja y espera reencontrarse con ellos y ayudar a otros durante su corta estancia en San Lorenzo. Cuenta con un amplio repertorio de piedras y objetos bioenergéticos.
Dos monjes ‘de pega’, llegados de Jaén, regentan un gran puesto de dulces naturales elaborados con pulpa de fruta y de plantas medicinales (té, rosa de Jericó, Raíz del Traidor, etc.).
Sería imposible recoger todo el muestrario de productos que puden encontrarse todavía hoy (el mercado abre a las once y media y permanecerá hasta la tarde-noche): productos de churrería, quesos de Aragón, aceite de Toledo, café de Extremadura, crepes, garrapiñadas (echas allí mismo en un caldero de cobre por artesanos de Santovenia de Pisuerga, Valladolid), tortas de chicharrones, quesada de Cantabria, sobaos pasiegos, pan, bollería, encurtidos, tartas… Y textiles, marroquinería, bisutería, plata, llamadores de ángeles, lámparas orientales, minerales, anillos que cambian de color, flores solares personalizadas, pulseras de la suerte, masajeadores artesanos de cabeza, sonajeros de mimbre, jabones y otros artículos de belleza, bolsos y cinturones de piel de serpiente, juguetes de madera, colgantes con angelitos de luz, grabados artesanos (al momento), perlas, peces vivos, etc. etc.
Los más pequeños pueden disfrutar de un paseo en burro por esta zona del barrio, montados en cinco bonitos ejemplares de Ávila: Chato, Teorín, Vitorina, Pepe y Negrita.
