Por desgracia para millones de seres humanos que sufren las atrocidades de las guerras, estas “no existen” si los medios de comunicación internacionales no la dan cobertura. De las imágenes que logren traspasar sus fronteras depende en no pocas ocasiones que la presión de organismos internacionales ayude a poner fin a los conflictos armados, la prevención de grandes masacres, la vulneración de los derechos humanos y la utilización de armamento “prohibido”, como las armas químicas.
El tercer Seminario de Derecho Internacional, organizado por Cruz Roja en colaboración con la Universidad de Valladolid (UVa), analizó ayer el papel de los medios de comunicación en los conflictos armados y los riesgos que corren los periodistas y corresponsales de guerra.
La reciente liberación de los periodistas españoles secuestrados en Siria motivó la elección del tema según explicó el presidente de la delegación segoviana de la organización humanitaria, José Rúa Manso, durante la inauguración del seminario, en la que estuvo acompañado por el decano de la Facultad de Ciencias Sociales del Campus, Agustín García Matilla, y que contó con una alta asistencia de alumnos.
EL PODER DE LA IMAGEN
La ex-delegada del Comité Internacional de Cruz Roja, Yolanda Feal San martín, realizó una aproximación sobre el papel de la organización en zonas de conflicto. Lugares en los que después de las primeras semanas de repercusión internacional, los equipos de televisión internacionales se retiran y solo quedan voluntarios y médicos. El corresponsal de TVE Óscar Mijallo recogió el guante y explicó a los alumnos las dificultades con las que los propios periodistas se encuentran en zonas de guerra. “A veces, es la misma Cruz Roja la que nos tiene que rescatar y trasladarnos a zonas seguras”.
Mijallo llamó la atención sobre el dilema con el que se encuentran los medios de comunicación españoles — especialmente la pública RTVE— a la hora de emitir las imágenes que sus propios enviados les hacen llegar. “El periodista se debate entre la protección de la sensibilidad del espectador y lo que sucede en realidad —afirmó—. Te toca elegir entre ser un censor y no ocultar la realidad”, lamentó el periodista que ha cubierto numerosas guerras y conflictos armados en Oriente Próximo y África.
El joven reportero aportó una visión crítica ante la hipocresía que existe al respecto de la emisión de imágenes en los informativos. Según la experiencia de Mijallo, hasta los 90 las imágenes eran muy duras, pero el genocidio de Ruanda, y la guerra de Yugoslavia. “Cuando muere un europeo nos afecta más”, ironizó.
Mijallo opina que ahora se emiten guerras “asépticas” en las que parece que no muere gente y en las que parece que no hay atrocidades, “cuando sí las hay”. “Debemos velar por la protección de la infancia, eso está claro, aunque si nos pasamos de ‘pulcritud’ favorecemos al agresor”, afirmó.
El periodista que se encargó de de informar en directo sobre la anexión de la región ucraniana de Crimea por parte de Rusia sorprende la presión que existe por parte del espectador respecto a las imágenes que se emiten en un informativo y después “somos capaces de cenar viendo una serie de televisión en la que aparecen un cadáver putrefacto”, apuntó.
El análisis de esta dicotomía y la situación de vulnerabilidad de los periodistas en zonas de conflicto, forman parte de los objetivos del Seminario, que será clausurado el viernes por la tarde en el Campus María Zambrano.
