Se veía venir. Era un secreto a veces y, por lo tanto, no sorprendió a nadie que el secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, reconociera ayer que la reforma laboral aprobada por el Ejecutivo no era suficiente para solucionar los problemas a los que se enfrenta el país, y tuvo que admitir también que no se cumplirá la previsión del Gobierno de que la economía nacional crezca el 1,3% este año, como se adelantó, ya que solo registrará un repunte próximo al 0,8%.
«Los empresarios utilizan a los trabajadores con más intensidad en lugar de contratar a nueva mano de obra», afirmó Campa en su comparecencia para analizar los datos del Producto Interior Bruto del tercer trimestre, cuando la economía se estancó.
El político opinó así tras conocer que las finanzas se estacaron entre julio y septiembre debido al ajuste en el gasto de las Administraciones Públicas, que cayó el 1,1% respecto al trimestre precedente, así como por una mayor contracción de la inversión en el sector de la construcción, que descendió el 1,9%.
El 0,8% anunciado por el socialista está más en consonancia con la Comisión Europea, que la semana pasada rebajó al 0,7% la previsión de crecimiento económico para España en 2011 y 2012, lo que supuso una décima menos de lo anunciado para este año (0,8%) y ocho de lo pronosticado para el próximo (1,5%).
Campa incidió en que el repunte «débil» de la economía española está impidiendo la consolidación de la actividad y de la creación de empleo.
El secretario de Estado subrayó el mantenimiento del sector exterior como pilar del repunte, al aportar dos puntos porcentuales al PIB, frente a la aportación negativa de la demanda nacional, si bien algo más reducida que hasta julio, 1,2 puntos ahora y 1,7 en el trimestre anterior.
Asimismo, resaltó la fortaleza del sector exterior, con un aumento del 8,1% interanual de las exportaciones y una subida del 0,8% de las importaciones, tras el parón del segundo trimestre.
También incidió en que la economía española registró un superávit comercial trimestral (el valor de las exportaciones superó al de las importaciones) por un importe de 2.630 millones.
Campa destacó la senda de ajuste en el consumo de las Administraciones Públicas, que se contrajo el 2,3%, y subrayó que el INE revisó a la baja ese consumo en el primer trimestre del año, que finalmente fue del 0,4%, casi una tercera parte de lo previsto.
En cuanto al empleo, aseguró que los datos conocidos implican que las empresas no están contratando trabajadores y prefieren que hagan más horas los que ya pertenecen a la compañía, al crecer la productividad por empleado ocho décimas, al 2,7%.
Campa sostuvo que el proceso de ajuste de consolidación fiscal diseñado por el Gobierno va en la dirección adecuada, como lo muestra la menor contribución negativa de la construcción y el ajuste del gasto público.
Sobre el objetivo «prioritario e incondicional» de reducir el déficit público al 6% para el cierre del año, afirmó que la Administración Central cumplirá su parte y que el resto deberá asumir sus responsabilidades.
El experto también se refirió a su labor en Economía, «muy intensa», y dijo que son más peligrosas las decisiones que no se han tomado y que deberían haberse llevado a cabo, que las tomadas y que no tendrían que haber sido asumidas.
A este respecto, confesó que seguro que se arrepentirá de las dos posibilidades.
Y mientras, el panorama no mejora en los mercados, pese a la intervención de ayer del Banco Central Europeo (BCE) mediante la compra de deuda de los países periféricos, como Italia y España.
La prima de riesgo nacional cerró en 460 puntos básicos, frente a los 455 puntos del día anterior, lo que supone la posición más alta desde la implantación del euro.
La rentabilidad del bono español a 10 años, que se toma como referencia, se colocó en el 6,41%, frente al 6,34% de la jornada del pasado martes.
Precisamente el Tesoro Público tiene previsto colocar hoy obligaciones a 10 años en el mercado secundario, y la subida de ayer hizo suponer que el Estado se verá obligado a elevar la rentabilidad ofertada por encima del 6%.
En Italia, en medio de la convulsión política, la prima se colocó en los 519 puntos, frente a los 529 del martes , mientras que la rentabilidad del bono volvió al 7%, nivel considerado insostenible por los expertos.