He aterrizado en Oviedo sin poder despedirme de mucha gente, gente que gracias a ellos estoy cumpliendo un sueño, estar en un club histórico, el Real Oviedo… solo con el nombre uno se imagina que está en un club muy grande.
Cuando recibí la llamada del club, no me lo podía creer, estaba nervioso, casi sin palabras de poder formar parte de un proyecto tan ilusionante… recibí muchas llamadas, pero la de Maíto fue especial, sus palabras me dieron mucha tranquilidad.
De la primera persona que me acordé cuando recibí la llamada, fue de mi padre y de José Manuel Arribas. Mi padre porque ahora mismo estará orgulloso, y José Manuel porque fue el primero que me dio la oportunidad de empezar a trabajar en un cuerpo técnico, el C.D. La Granja, lugar que también llevaré siempre en mi corazón, y cada vez que pasan los años y trabajas en diferentes cuerpos técnicos, puedo decir que Arribas, como es conocido por todo el mundo, es un adelantado de la profesión.
De ahí llegó la oportunidad de poder formar parte de la Gimnástica Segoviana, un club que desde que entras por esa puerta de La Albuera te acoge de tal manera, que esté donde esté siempre seré un gimnástico mas. Aquí no voy a tener palabras para definir lo grande que es este club para un segoviano como yo. Como se lee al principio, más que un club.
Paco Maroto me permitió disfrutar de uno de los días más felices de mi vida, ese ascenso en Logroño, que siempre tendré en la memoria. Santi Sedano, admirable su saber estar ante una situación tan complicada como la que atraviesa el club. Lele, qué voy a decir de Lele, ante todo mi amigo y confidente. Josito y Torquemada, los que siempre me hacían sonreír aunque tuviera un día “vinagre”. Jesús, qué paciencia tiene, y qué buena persona es.
Pero ahora llega el punto en que se me pone la piel de gallina cuando hablo de ellos… qué vestuario, qué grupo de jugadores, qué profesionales… podría decirles tantos elogios que no tendría folio para seguir. Nombrar a unos sí y a otros no, quedaría mal, pero ellos saben lo que significan para mí, desde aquí os quiero decir que vosotros habéis conseguido cambiar una frase del mundo del fútbol. Siempre se oye decir que ningún jugador está por encima de un club, pues vosotros podéis decir bien alto que estáis por encima del club, y con creces, gracias a vosotros Segovia tiene fútbol los domingos. Sabéis que desde Oviedo os seguiré todos los días, que tendré mi representación en la grada con mi madre y su amiga Lola, aunque ya no estará su niño bonito jugando, Mariano, y con todas mis fuerzas desearé que tengáis un año lleno de éxitos
Mención especial quiero hacer a Mariano, este año deja de jugar, a lo mejor ahora no se valora, pero se retira el mejor delantero que ha pasado por el fútbol de Segovia. Y quería dejar para el final a Ramsés y Agustín, ellos son el escudo de la “Sego”, ellos me acogieron en el club como uno más, me enseñaron lo que significaba la Gimnástica Segoviana, me aconsejaron en todo momento, me animaron a seguir adelante en los momentos complicados, me hicieron sentir estos colores como nadie se puede llegar a imaginar. Gracias “Rana”, gracias “Agus”.
Y ya no me quiero enrollar más, seguramente se me olvida mucha gente que ha estado a mi lado en estos años de fútbol, pero me sabrán perdonar. Nos vemos pronto.
(*) Preparador físico de la Gimnástica Segoviana, incorporado al Real Oviedo.