“La evolución ha sido aprendizaje”. Con estas palabras resumía ayer el comisario de la exposición “El valor de la innovación”, el general de brigada Manfredo Monforte, la muestra que se puede ver en el Torreón de Lozoya hasta el 31 de agosto, con motivo del 250 aniversario de la Academia de Artillería de Segovia. La exposición, que fue inaugurada por el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles Salaverría, acompañado por el general director de la Academia, Alfredo Sanz y Calabria, pretende mostrar la contribución de los artilleros al desarrollo de la industrialización de España. Da a conocer la íntima unión existente entre los artilleros y los ingenieros, ya que a principios del siglo XVIII al Cuerpo de Artillería se le asigna la función, entre otras, de fabricar los cañones y demás elementos para el empleo de los mismos. Todo ello provoca que se proporcione a los cadetes que salen del Real Colegio de Artillería, el reconocimiento como ingenieros industriales del Ejército. Fue en el año 1940 cuando se creó el Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción.
Manfredo Monforte insistió durante el recorrido por la exposición, que ocupa varias salas del Torreón de Lozoya, en la importancia de la evolución del Colegio de Artillería. “La evolución ha sido desde Copérnico y Kepler, cuando todo el saber estaba regido por aspectos religiosos y de tipo místico. Isaac Newton introduce la razón, la experimentación, y después de Newton nace el Colegio de Artillería, en un momento en el que se empieza a experimentar”, explicó.
El comisario de la muestra señaló que el Colegio de Artillería siempre ha dado importancia al estudio por parte de sus alumnos. “De hecho, muchos, cuando acababan los estudios se incorporaban a su unidad de artillería o a las fábricas, pero otros seguían con sus estudios de matemáticas, física, química, dos años más”.
La exposición se divide en diferentes espacios. Comienza con los precursores, como Newton, y le sigue la creación del Real Colegio, cuando la materia de estudio de los futuros artilleros evoluciona hasta Proust, por ejemplo. En un tercer espacio se muestran las fábricas y centros tecnológicos del Colegio de Artillería, concluyendo con una muestra de los avances tecnológicos actuales, aplicados a las estrategias militares, así como el futuro. En cuanto a ese futuro, el general de brigada Manfredo Monforte aseguró que la crisis también ha afectado al sistema militar, aunque incidió en el abaratamiento de costes que suponen las nuevas tecnologías, con aplicaciones como la simulación, los nuevos sistemas de información, que además multiplican las capacidades. “Lo mejor está por venir, porque vamos a poder hacer la acción que teníamos antes, con menos bajas, más seguridad y más eficacia, y sobre todo menos daños colaterales”, concluyó.
