Hace cinco años, un grupo de los habituales parroquianos que se reúnen diariamente en La Churrería de Nueva Segovia decidieron dedicar un día a honrar a los exquisitos productos del cerdo en la matanza. Un lustro después, esta cita se ha convertido en una de las celebraciones más populares del barrio segoviano, donde decenas de personas comparten la alegría en torno a las buenas viandas que proceden de la matanza.
Ayer, el frío no impidió que, a las puertas del establecimiento situado en la calle Vicente Aleixandre se dieran cita un año más los “Amigos de la Churrería”, que ataviados con mandil y gorro, se afanaron por reparir las decenas de kilos de chorizo, morcilla o panceta fruto del sacrificio de “dos marranos y medio”, según informaron los organizadores del evento. El acto popular sirvió también para homenajear a dos de los más veteranos amigos de la matanza, Pedro Muñoz Muñoz y Valentín Heredero Heredero, que recibieron como testimonio del afecto de sus amigos una placa que les acredita como “matanceros de honor”. A primera hora de la tarde, los amigos de la matanza daban por finalizada esta peculiar fiesta.