«Señor, Padre Nuestro, que mandaste al hombre que guardara y cultivara la tierra, te suplicamos con humildad que nos concedas siempre cosechas abundantes, des fertilidad a nuestros sembrados, y, alejando de nuestros campos la tormenta y el granizo, las semillas puedan germinar con abundancia”. Este texto de la Bendición de los campos fue recitado ayer en múltiples rincones de la geografía segoviana, dentro de la ceremonia tradicional de celebración de la fiesta de San Isidro. La imagen del santo patrono de los labradores fue paseada en procesión sobre el asfalto de la capital y entre sembrados de los pueblos.
En la ciudad de Segovia, la procesión trascurrió alrededor de la ermita del Cristo del Mercado, con la participación de decenas de vecinos del barrio de origen labriego y de los representantes del sector agrario, así como de autoridades locales y directivos de la Caja Rural.
La comitiva fue encabezada por un grupo de danzas que bailó con la música de Los Silverios. Tras la bendición del párroco Raúl Anaya se procedió a la subasta de andas a las puertas de la ermita, dirigida por el hermano mayor de la Cofradía de San Isidro, Julián García. Después los asistentes se trasladaron hasta la Escuela de Capacitación y Experiencias Agrarias, donde compartieron un refresco.
