De dónde vienen los cuentos? Un día se junta la palabra “siempre” con la palabra”nunca” y así se planta la simiente”. En tan solo una veintena de palabras, Alejandra Díaz Ortiz cuenta en uno de los microrelatos del libro ‘No hay tres sin dos’ su peculiar visión del origen de las historias con las que ha conseguido completar una trilogía de pequeños relatos que cuentan historias da amor, desamor, alegría, fracasos y esperanzas basadas en aspectos de lo cotidiano.
Ningún lugar mejor que la biblioteca como templo de las palabras para albergar la presentación de este libro editado por Trama en un encuentro en el que la autora conversó con los periodistas Ana San Romualdo y Alfredo Matesanz sobre el origen de este libro y el proceso de creación literaria que le llevó a pergeñar su cuarta obra.
Tras ‘Cuentos Chinos’ y ‘Pizca de sal’, Díaz-Ortiz llegó a su tercer libro de relatos precedido por la publicación de ‘Julia’, una novela breve del género epistolar, con la que la escritora nacida en México pero afincada en España desde hace varios años ha conseguido hacerse un hueco en el panorama literario con una propuesta caracterizada por la sencilla complejidad de los relatos cortos.
Díaz-Ortiz aseguró ayer en la presentación que ‘No hay tres sin dos’ es un libro “más cercano a la poesía” que sus dos trabajos anteriores, y aseguró que su génesis llegó en un momento “más reposado en el que durante su escritura no llegúe a encontrarme a mí misma pero me crucé conmigo en algún momento”.
Ligada siempre a ambientes culturales vinculados al cine y a la música, el libro cuenta con un prólogo redactad por el crítico literario John Hemingway, nieto del escritor norteamericano Ernest Hemingway, al que conoció a través de las redes sociales y con el que consiguió una rápida conexión que le empujó a aceptar la oferta de prologar su libro. Hemingway se une así a la relación de ilustres colaboradores en su obra, como en el caso del cantante Luis Eduardo Aute, prologuista de su primer libro.
Díaz-Ortiz afirma que sin la complicidad del lector “no soy nada”, y señala que sus relatos están concebidos como “chispazos” para que cada lector los interprete con su propia experiencia personal. “A todos nos han dejado, nos han engañado, nos hemos enamorado… y esas sensaciones son las que traslado al lector en mis cuentos”.
La premisa básica es responder a la premisa básica de “no aburrir”, cuyo arte es “no contarlo todo para que el lector aporte todo lo demás”. “No me gustan los libros que cuentan cómo son las sábanas en las que duerme el protagonista, sino imaginarme cómo serían esas sábanas en el relato”, aseguró.