Las previsiones del Gobierno son «prudentes y conservadoras». Hasta en dos ocasiones lo remarcó ayer el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Previsiones con las que, sin embargo, estiman que se crearán alrededor de 600.000 empleos en los próximos dos años y el paro se reducirá en 800.000 personas. Además, para este 2014 ya se atisba un crecimiento de la economía nacional del 1,2 por ciento y del 1,8, para el año que viene.
Con la base de estos pronósticos, el Gobierno apuesta por un descenso de la tasa de paro, que se situará por debajo del 25 por ciento este año (ahora está por encima del 26 por ciento), y que bajará del 20 por ciento en 2017. Estas cifras confirman «la constatación de un hecho, que es la consolidación de la recuperación», como sentenció la vicepresidenta del Ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría.
Estos son los números más destacados de la actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017 que el Gabinete presentará a Bruselas, junto con el Plan Nacional de Reformas, y que busca «otorgar credibilidad» a los objetivos de déficit y a las cuentas. Al país, en definitiva. Así, en lo que lleva el PP en el Gobierno se ha «superado la recesión, recuperado la competitividad de la economía, evitado el rescate de la nación, mejorado el sector exterior, reducido el paro y reactivado la creación de empleo», con lo que «España ha pasado de liderar el incremento de paro en la Unión Europea a encabezar la reducción de desempleo», remarcó la número dos del Gobierno.
El escenario macroeconómico que se dibuja ahora, con toda la prudencia de la que habló Luis de Guindos, establece un crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del país del 1,2 por ciento para 2014 y del 1,8 para 2015, siendo del 2,3 para 2016 y ya en el tres por ciento en el año 2017. Datos en los que tienen que ver, tanto la aportación positiva de la demanda externa, como la del consumo interno, algo que hacía tiempo que «no ocurría en España».
De Guindos quiso destacar, además, que estas cuentas, y el año 2014, «marcan un antes y un después» en la evolución de la economía española puesto que «vamos a tener crecimiento del empleo, crecimiento del PIB, de la renta y equilibrio macroeconómico».
El objetivo del Gobierno ahora es consolidar esa recuperación con parámetros de «estabilidad y sostenibilidad», para lo que está previsto implementar determinadas medidas, como la reducción del déficit que el Gobierno se ha propuesto bajar en el año 2014 del 5,8 al 5,5 por ciento.
Otras son ya conocidas como la reforma fiscal, que estará lista para el mes de junio, según anunció el ministro de Hacienda, Cristóbal Montro. El argumento es claro: «no vamos a resolver el problema de deuda con incremento de la presión fiscal, por lo que vamos a empezar a bajar impuestos».
Entre ellos el impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF), en el que han calculado un impacto de 5.000 millones de euros en la recaudación en los próximos dos años. Pero también el de Sociedades con un impacto de unos 2.600 millones de euros en el mismo período.
Una rebaja impositiva que no afectará a los planes del Ejecutivo de Mariano Rajoy puesto que se mantiene la intención de seguir con el programa de austeridad que afecta ahora sobre todo a las Administraciones Públicas. Así, la única subida de impuestos que está dispuesta a aceptar el Gobierno es la que derive de Europa.
