Ni encinas, ni bellotas, ni espigas. Finalmente habrá una clasificación común para los alojamientos rurales pero serán estrellas de color verde. Así lo acordó la Conferencia Sectorial de Turismo del pasado 8 de abril, presidida por el ministro José Manuel Soria, con presencia, entre otros, de la consejera de Castilla y León Alicia García.
En esa reunión se aprobó un documento base de homogeneización de la normativa de alojamientos rurales para facilitar la promoción internacional y dar respuesta a una de las medidas del Plan Nacional e Integral de Turismo (PNIT).
Se trata de una medida que pedían comunidades como Castilla y León pero también Aragón, Extremadura, Madrid, Navarra, La Rioja y Castilla La Mancha, pero que no ha sido bien recibida por Cataluña.
El actual sistema de clasificación, compuesto por las múltiples tipologías diferentes de turismo rural que hay en España, no tiene parangón en ningún otro sector del alojamiento y redunda en la pérdida de competitividad de este segmento. Su complejidad hace difícil trasladarlo a las acciones y materiales de promoción y complica su comprensión por parte de los turistas internacionales.
Con esta iniciativa del Ministerio pretende homogeneizar la clasificación de los alojamientos rurales para conseguir unificar el mercado e incrementar la eficacia de las medidas de promoción.
De momento las Comunidades Autónomas se han comprometido a ir adoptando la nueva clasificación que tendrá en las “estrellas verdes” su nuevo símbolo. Esta elección viene motivada por considerar que se trata de un distintivo común, de fácil identificación, reconocido internacionalmente y que facilitará la comercialización del sector.
En Segovia, asociaciones como ATURTIPISE, la Asociación de Turismo Rural ‘Tierra de Pinares’, se muestran de acuerdo en la necesidad de homogeneizar la clasificación a nivel nacional, aunque su presidente, Manuel García González , indicaba ayer que el sector castellano y leonés apostaba por las espigas.
Por otro lado, advierte del temor de algunos empresarios de turismo rural de que las administraciones aprovechen esta clasificación con un fin recaudatorio y destaca que en la provincia el turismo rural está en manos de pequeñas empresas familiares, muy lejos del modelo de las grandes cadenas hoteleras.
Por otro lado, García insiste en la necesidad de que la medida vaya acompañada de una lucha real contra el intrusismo, ya que asegura hay una absoluta falta de vigilancia y control en el sector.
