La renta agraria en 2013 tuvo un buen año, según los datos provisionales elaborados por el Ministerio de Agricultura, con un incremento a precios corrientes del 7,7%. Este buen comportamiento tiene su base en el desarrollo de unas buenas campañas agrícolas que compensaron la bajada de los precios. Por el contrario, en ganadería, las producciones se mantuvieron prácticamente estables, pero con subidas de cotizaciones en las cabañas más importantes. Con todo ello, la nota más significativa de las cifras elaboradas por la Administración radicaría en el mantenimiento en los niveles de 2012 de los medios de costes de los medios de producción tras los incrementos registrados ya en los años precedentes.
Para explicar lo sucedido en el sector agrario, en lo que afecta a su rentabilidad, hay que ir por partes. En primer lugar, como cifra global de la renta, aunque la realidad es que la rentabilidad es diferente en cada actividad, se puede decir que se ha registrado un incremento de ese 7,7% al pasar la misma de 22.5879 millones en 2012 a los 24.337 de 2013.Cabe señalar que se trata de la cifra más elevada desde 2007 con un buen año, donde ascendió 26.149 millones de euros, y que, desde esa fecha había seguido una línea totalmente en caída que llegó a un mínimo de poco más de 21.000 en 2009.
Junto a este dato positivo, en la parte negativa hay que señalar el proceso de caída de las Unidades de Trabajo Año, las conocidas como UTAs y por las que se refleja de manera aproximada el trabajo generado en el sector agrario tomando como referencia el desarrollado por una persona a tiempo completo durante un año. Esa cifra ha seguido bajando en 2012 en un 2,5% hasta las 865.000 unidades frente a las más de un millón que había hace justamente una década.
Con este comportamiento de renta, España se encuentra entre los países comunitarios en los que se ha registrado uno de los mayores incrementos frente a una media de caída del 1,3% en el conjunto de la Unión Europea y con algunos estados como Francia con un descenso del 16,4%.
Ante estos datos, obviamente positivos, cabe preguntarse por el origen y las causas de los mismos. En primer lugar, hay que señalar el buen comportamiento de algunas de las producciones más importantes en términos de volumen. Hubo una gran cosecha de cereales con un incremento superior al 40% frente a la mala cosecha anterior. En la parte negativa se encuentra la reducción de los precios más del 20%. Una situación similar fue la registrada en el vino, también con una cosecha récord de 48 millones, pero con un importante descenso de los precios. En el olivar, los datos, a efectos de la estimación de la renta son los correspondientes a la baja campaña anterior y no a la que se está recogiendo este año que vuelve a ser muy elevada. En materia de producciones agrícolas, cabe señalar el comportamiento positivo de otras producciones como la patata y las hortalizas.
En el caso de la ganadería, este ha sido un año de estabilidad en su mayor parte y solamente con algunos descensos discreto. Por el contrario, fueron buenos los precios para la cabaña de porcino con un importante peso en el conjunto de las producciones, así como en el vacuno de carne y en la leche, producciones ambas donde por fin se desarrolló un año con buenas sensaciones, todo lo contrario de lo sucedido en la avicultura de puesta.
En el balance final, el volumen de las producciones en valor marcó un record con un total de 44.261 millones de euros frente a los poco mas de 42.000 de 2012 que, junto a los 42.500 de 2007, marcaban hasta la fecha las cifras record. De esos 44.261 millones, las producciones ganaderas es mantuvieron en los 15.900, mientras las producciones agrícolas crecieron de 24.743 a 26.739 millones de euros.
Sin embargo, la nota más importante en este período habría sido la relativa estabilidad de los precios en el conjunto de los medios de producción, que solamente se incrementaron en una media del 0,9% y con un volumen de la demanda que también tuvo un crecimiento discreto de solo el 0,6%. El principal problema es que, al estar ya en precios bastante altos, no hubo nuevos aumentos en los medios de producción más utilizados y más costosos como las semillas, los fertilizantes la energía y los piensos, tras una bajada de los precios de los cereales.
Los costes de los consumos intermedios durante el presente año se han situado en 20.970 millones frente a los 20.665 de 2012 y se puede hablar de estabilidad en la mayor parte de los mismos con 809 millones en semillas y plantones, 1.916 en energía, 1.853 en fertilizantes y casi 11.000 en el apartado de los piensos.
Finalmente, en el comportamiento de la renta agraria también sigue jugando un peso muy importante el capítulo de las subvenciones, que se han mantenido en 6.648 con un incremento del 1,2% y que supusieron en 2013 el 27,3% de la renta final frente al 29,1% que significaban el año anterior.
