Las empresas de Economía Social se han consolidado como entidades clave en la economía y el empleo. Es un sector que está presente en todos los ámbitos de actividad económica y en el que las cooperativas y las sociedades laborales conforman el núcleo más destacado del ámbito empresarial, junto a los centros especiales de empleo y las empresas de inserción.
Según los datos facilitados por la Junta de Castilla y León, en el caso de Segovia existen 142 cooperativas registradas; de las que 54 pertenecen a la sección agraria, 51 pertenecen a la sección de vivienda, 24 a la sección de trabajo, seis a los servicios, tres a la explotación comunitaria de la tierra, tres al transporte y, finalmente, una pertenece a la enseñanza.
En lo que se refiere a las sociedades laborales, la provincia cuenta con un total de 65 registradas, de las que 30 pertenecen al Sector Servicios, 15 al sector de la Industria, 11 al sector de la Agricultura y, finalmente, nueve al sector de la Construcción.
La contribución de estas fórmulas de actividad económica y empresarial implica actividad económica y por tanto creación de empleo. Se trata de una apuesta de futuro para el nuevo modelo de economía sostenible y de cohesión social y territorial. Además, las empresas de Economía Social han sabido mantener y crear empleo por encima de los índices generales, gracias a sus características de funcionamiento y flexibilidad para adaptarse a las circunstancias económicas y de mercado y a la priorización de la persona, así como del resto de principios y valores que la caracterizan y, sobre todo, realizar una redistribución de la riqueza y reinversión de los beneficios, haciendo del mantenimiento del empleo el mayor ejercicio de responsabilidad social.
La Economía Social tiene una gran importancia en Castilla y León ya que representa más de 4.000 entidades entre cooperativas, sociedades laborales, centros especiales de empleo y empresas de inserción, que generan más de 30.000 empleos directos y representan una facturación que supera los 4.000 millones de euros.
Además, hay que destacar que la Economía Social es una herramienta al servicio de la política de cohesión social, al reducir las diferencias retributivas entre las clases sociales, elevando la capacidad adquisitiva de las economías familiares. También ejerce un papel de liderazgo como elemento clave en la vertebración social a través del desarrollo de la actividad económica en zonas geográficas periféricas y vinculadas generalmente al medio rural.
Aunque las empresas de Economía Social están sometidas a las mismas dificultades e incertidumbres que el conjunto de la economía, han venido demostrando su capacidad para resistir las dificultades, teniendo, en estos momentos de crisis, un comportamiento especialmente positivo.
La destrucción de empleo durante la crisis ha sido seis puntos inferior en las cooperativas que en el resto de las empresas. Además hay que tener en cuenta que casi el 75 % de los contratos en las Cooperativas y Sociedades Laborales tiene un carácter indefinido lo que está resultando uno de los elementos que ayuda a que el mercado laboral pueda soportar con más dinamismo la difícil situación actual.
La Economía Social crea empleo estable y de calidad, promueve la igualdad de género en el ámbito laboral, da oportunidad a los jóvenes, contribuye de forma muy efectiva al desarrollo local y es un referente de la responsabilidad social.
Por su parte, La Junta de Castilla y León ha aprobado recientemente la ‘Ley de Estímulo a la Creación de Empresas’ con el fin de impulsar el desarrollo de políticas de creación de empresas que permitan un amplio reconocimiento social a la figura del emprendedor y un marco propicio al desarrollo de su actividad. La ley no solo establece como destinatarios a los emprendedores en general y a los autónomos, sino además en particular a las empresas de Economía Social, promoviendo la creación de nuevas empresas, especialmente por jóvenes que se encuentran en el ámbito universitario y de formación profesional.
