La gestora de la Fundación Caja Segovia está valorando aplicar un expediente de regulación de empleo (ERE), que supondrá reducir la plantilla a una tercera parte.
De este modo, de los once empleados que trabajan actualmente en la entidad podría pasarse a cuatro “como mucho”. En todo caso, la cifra final está pendiente del resultado de las negociaciones que se mantendrán a finales de este mes de agosto o comienzos de septiembre.
Fuentes de la comisión gestora que, de forma provisional, se encarga de poner en marcha la Fundación, han señalado que el ERE sería efectivo en septiembre.
Desde que esta gestora para constituir la Fundación comenzara a andar el año pasado, sus responsables intentan conseguir fondos económicos que permitan mantener una mínima actividad cultural en Segovia y en la provincia. Sin embargo, ni siquiera han podido garantizar el pago de las nóminas de los once empleados que quedaron, por lo que se ha decidido prescindir de una parte y aminorar su carga económica.
La Junta de Castilla y León había encomendado en el otoño del año pasado a la comisión gestora la labor de poner en marcha el Patronato de la Fundación Caja Segovia. Y marcó un plazo de unos tres meses para llevarlo a cabo. Pero casi ha pasado un año y aún no ha terminado el encargo. En el proceso ha habido varias dimisiones hasta el punto de que han quedado seis personas. Sin embargo, aseguran que en septiembre estará constituido el Patronato, que tendrá unos 17 integrantes representantes de diversas instituciones: ayuntamientos, Diputación, Cortes regionales, UVa, empleados de Bankia, o agentes sociales.
La Fundación ya planteó reducir gastos cediendo sus centros sociales a los ayuntamientos en los que se asientan. En algunos casos lo han conseguido, pero aún así, los gastos a los que la Fundación debe hacer frente son superiores a los ingresos. Sólo se ha logrado alquilar uno de los edificios a la marca textil Cortefiel. Se trata del inmueble de la antigua sede de empresasa de Caja Segovia, situada entre la Avenida Fernández Ladreda y la calle Real, en la que han comenzado obras de adaptación.
Pero la Fundación tiene además otro importante problema económico: el pago de la hipoteca que pesa sobre el Torreón de Lozoya y otros inmuebles históricos como el antiguo colegio universitario Domingo de Soto o el Palacio de Villafáñez, situado en la plaza de San Facundo; y otros edificios. Mientras tanto, desde la gestora insisten en señalar que están intentando que Bankia, o bien los antiguos responsables de Caja Segovia, se hagan cargo de la hipoteca que pesa sobre los inmuebles citados, y que suponen el pago de 150.000 euros anuales, para saldar la deuda de unos siete millones de euros que se contrajo con la Agencia Tributaria.
