La economía de la zona euro repuntó entre abril y junio de este año a un ritmo del 0,3% respecto al trimestre anterior, cuando cayó tres décimas, poniendo así fin a una recesión que se extendía ya 18 meses consecutivos, gracias al crecimiento mayor de lo esperado de Alemania y Francia, las dos mayores economías de la región, según reflejan los datos de la primera estimación del PIB publicados ayer por Eurostat.
Por su parte, en el conjunto de la Unión Europea, la actividad financiera repuntó también un 0,3% respecto al primer trimestre, cuando había experimentado una contracción de una décima.
No obstante, en términos interanuales, el PIB de la zona euro registró entre abril y junio una disminución del 0,7%, mientras que en el conjunto de la zona euro retrocedió un 0,2%.
La progresión de bloque de los países de la moneda única en el segundo trimestre, que ha superado incluso las expectativas de una expansión de entre una y dos décimas, se explica por el fuerte repunte de las economías de Alemania (+0,7%) y Francia (+0,5%), así como de Finlandia (+0,7%).
Mención aparte merece Portugal, que con un crecimiento trimestral del 1,1%, no solo ha puesto fin a una recesión que cumplía ya su segundo aniversario, convirtiéndose en el primer país rescatado en volver a crecer, sino que lo ha hecho al mayor ritmo entre las economías de la UE.
Por contra, los Países Bajos, cuyo PIB cayó un 0,2%, extendió la contracción de su actividad al quinto trimestre consecutivo, mientras España e Italia, moderaron significativamente el retroceso, hasta el 0,1% y el 0,2%, respectivamente, aunque aún permanecen en recesión.
Tras la publicación del dato preliminar de PIB de la eurozona en el segundo trimestre, el vicepresidente de la Comisión Europea y responsable de Asuntos Económicos, Olli Rehn, expresó su satisfacción por la sucesión de datos positivos que sugieren un «potencial punto de inflexión» en la economía europea, aunque advirtió de que no es el momento de hablar del final de la crisis.
«Este dato ligeramente más positivo es bienvenido, pero de ninguna manera hay margen para la autocomplacencia», señaló Rehn en la última entrada de su blog. «Espero que no haya declaraciones prematuras felicitándose de que la crisis ha terminado», añadió.
En este sentido, el vicepresidente de la Comisión consideró que aún persisten sustanciales obstáculos que deben ser superados, incluyendo un ritmo de crecimiento todavía bajo y la fragilidad de la recuperación, así como las diferencias existentes entre la situación de los países miembros, disimuladas por las medias.
Así, Rehn, que hizo hincapié en continuar con las reformas y «preservar todos los frentes» para afianzar la recuperación en el Viejo Continente, recordó el caso de España y Grecia, donde las tasas de desempleo continúan siendo «inaceptablemente altas», especialmente entre los jóvenes, lo que ha creado «el riesgo real» de una generación perdida.
