El filósofo catalán Eugenio Trías falleció ayer a los 70 años en Barcelona como consecuencia de un cáncer de pulmón que padecía desde hace años, según confirmó su hijo David Trías y la Universidad Pompeu Fabra (UPF), donde impartía clase desde 1992.
El pensador sin límites murió en la Clínica Dexeus de la capital catalana como consecuencia de una insuficiencia respiratoria y tras una larga lucha contra una grave enfermedad que le fue diagnosticada en 2005. Considerado el filósofo en lengua castellana más destacado desde Ortega y Gasset, Eugenio Trías abordó todos los campos de la filosofía aunque se dedicó sobre todo a la del arte y la estética y la de la religión.
El ensayista será velado hoy en el Tanatorio de Les Cors de Barcelona y está previsto que el funeral se celebre mañana, tras lo que será enterrado en el cementerio de Montjuic.
Conocido por su concepto de la filosofía al límite, Trías desarrolló su actividad intelectual en campos tan diversos como la ética, la reflexión cívico-política, la filosofía de las religiones y la ontología.
Fue Premio Internacional de Ensayo Caballero Bonald en 2011 por su obra La imaginación sonora y Premio Internacional Friedrich Nietzsche en 1995.
Su pensamiento atravesó las escalas del estructuralismo heterodoxo de Michel Foucault, el marxismo y Nietzsche hasta encontrar un idea y un lenguaje propios, que Trías resumió en el concepto de límite, sobre el que asentó a partir de los años 80 su razonamiento, sintetizado en La aventura filosófica (1988).
Eugenio Trías nació el 31 de agosto de 1942 en Barcelona, en el seno de una familia acomodada, hijo del conocido abogado franquista Carlos Trías Bertrán, y estudió en el colegio de los jesuitas de Sarriá.
En 1960, comenzó la carrera de Filosofía en las facultades de Barcelona y luego siguió los estudios en las universidades de Pamplona, Madrid, Bonn y Colonia.
Cuatro años después, obtuvo la licenciatura y, entre 1965 y 1970, fue profesor ayudante y adjunto en las Universidades Central y Autónoma de su ciudad natal.
Tras doctorarse, se dedicó a la docencia y a escribir ensayos. En 1976 enseñó Estética y Composición en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, donde pasó a ser catedrático en 1986 y permaneció hasta 1992, cuando se convirtió en profesor de Filosofía de la Pompeu-Fabra, centro en que ejerció la Cátedra de Historia de las Ideas.
Copartícipe en la creación de la Fundación nicaragüense para estudiantes Raíces Solidarias y Medalla de la Ciudad de Buenos Aires, impartió con relativa frecuencia cursos y conferencias en Latinoamérica.
En 2003, durante la presentación de sus memorias El árbol de la vida, habló de su pertenencia a dos movimientos contrarios entre sí pero que, al final, según el filósofo, tuvieron mucho en común como el Opus Dei y el Partido Comunista.
Trías calificó de «claroscuro» su experiencia como miembro en el primero, aunque le permitió descubrir que su vida quería dedicarla a la filosofía.
Por el contrario, definió su andadura comunista como «la actitud comprometida de un joven profesor», pero que no sacó «nada interesante».
Y es que este pensador se autodefinía como un «exorcista ilustrado que somete la razón filosófica a un permanente diálogo con sus sombras».
