El majestuoso circuito urbano de Montecarlo será escenario este fin de semana del Gran Premio de Mónaco, sexta prueba del Mundial de Fórmula Uno donde Fernando Alonso (Alonso) espera perpetuar su crecimiento, acentuado con su pasada victoria en Montmeló, y asediar el liderato que ostenta Sebastian Vettel (Red Bull).
Ferrari afronta la cita en el mejor momento de la temporada, sintiéndose al fin superior tras años a la sombra de la escudería austríaca. Ver sus dos pilotos subidos en el podio del GP de España, con Felipe Massa tercero, fue la confirmación que necesitaba para saber que ganar el Mundial no sería un milagro este año.
A lo más alto del podio se encaramó un Alonso exultante, que pudo darse un baño de masas en su segunda victoria de la temporada tras la de China. El triunfo, sumado al cuarto puesto de Vettel, le permitió situarse a 17 puntos del liderato, mientras que Raikkonen se colocó a cuatro del alemán.
Tanto Ferrari como Lotus parecen haberse adaptado mejor que el resto a los neumáticos diseñados por Pirelli, convertidos en el asunto técnico clave en la presente edición del certamen. La elevada degradación de las gomas, que provocó cuatro paradas en ‘boxes’ en Montmeló, protagoniza las carreras para desgracia de Red Bull, cuyas quejas al respecto se han convertido en habituales.
El director de Pirelli, Paul Hembery, aclaró que planean «hacer los cambios necesarios con la mínima interferencia en la equidad deportiva», pero recordando que «algunos equipos han trabajado para maximizar el rendimiento con las actuales gomas y no quieren perder con un cambio radical. Estamos buscando el punto medio», explicó hace unos días.
De cara a este fin de semana, la empresa repetirá el esquema de los últimos años y llevará los dos modelos que más se degradan, el blando y el superblando. Sin embargo, se espera que la importancia de los neumáticos sea menor en el Principado.
En este trazado, donde cada adelantamiento se convierte en un pequeño milagro, Alonso se apuntó sendas victorias con Renault (2006) y McLaren (2007). Con Ferrari ha rozado el primer escalón del podio en las dos últimas ediciones, al finalizar segundo y tercero, por lo que busca el otro puesto que aún no ha pisado de rojo.
Sin embargo, Red Bull ha monopolizado la gloria las tres últimas temporadas con dos victorias de Mark Webber y una de Sebastian Vettel. El australiano, sexto clasificado en un irregular inicio de temporada, mantiene un idilio con el circuito, pero todavía está lejos de Ayrton Senna, máxima autoridad histórica en las calles de Montecarlo con seis victorias.
Los grandes favoritos para salir desde la primera línea de la parrilla volverán a ser los Mercedes, que aún no han podido rendir lo que se esperaba de ellos en las carreras. Hamilton y Rosberg han dejado claro que su monoplaza es el mejor a una vuelta, pero la elevada degradación de las gomas les resta muchos puntos los domingos.
El circuito, un clásico del Mundial desde los años cincuenta, solo tendrá una zona de DRS en un trazado de 3.340 metros al que se darán un total de 78 vueltas. Como ocurre tradicionalmente en Mónaco, las dos primeras sesiones de entrenamientos libres se celebrarán hoy, mientras que el resto del fin de semana se mantendrán los horarios habituales, con la calificación y la carrera a las 14 horas del sábado y el domingo, respectivamente.
Para esta cita, Fernando Alonso dio a conocer ayer el casco que utilizará estos días. Como ya hiciera en 2011 y 2012, el asturiano cambiará los habituales rojo, amarillo y azul por el dorado, más acorde con el ambiente de lujo que se vive en la Costa Azul, y ha querido resaltar otro aspecto muy importante para un piloto: sus victorias.
El de Ferrari, que ya acumula 32 triunfos en su palmarés, ha plasmado todas y cada una de ellas, desde Hungría 2003, hasta la más reciente en España. Todas ellas, ensambladas, en forma de pieza de puzle rodeando el casco y, como no, dejando hueco para una más: Mónaco 2013.
