Absolutamente toda la vanguardia del pintor, escultor y teórico Antoni Tàpies puede verse hasta el próximo 3 de noviembre en la Fundación Tàpies y en el Museu Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), en una gran retrospectiva de 140 obras procedentes del taller personal del artista barcelonés. La muestra, un año después de su muerte, muestra la faceta más «íntima» e inédita del creador, explicó hace unos días el comisario de la muestra y exdirector de la Tate Modern, Vicent Todolí.
La exposición Tàpies. Desde el interior, que exhibe las piezas del artista desde 1945 a 2011, empieza en la Fundación Tàpies, donde se encuentra la parte de objetos conceptuales, materiales pobres y raíces dadaístas, mientras que en el MNAC se concentra su trabajo más gestual, matérico y mural, «tan características de este exponente del arte de la segunda mitad del siglo XX», explicó Todolí.
De esta forma, este genio contemporáneo entra por la puerta grande en el gran templo del románico catalán que es el MNAC y cumple su viejo sueño de exponer en esta pinacoteca, que en 1991 le denegó la entrada en la Sala Oval a una de sus obras más polémicas, El calcetín, con el que el artista quería trascender la cotidianidad.
Todas las creaciones de la exhibición, 66 y 68 en cada una de las sedes, proceden del estudio personal de Tàpies, donde éste guardaba una ingente cantidad de obras, gran parte de ellas inéditas.
La muestra, que viajará a otros países como México, propone una aproximación al catalán no sujeta a lo que se conoce de él, sino a lo que se descubre en el itinerario del mismo, lo que se reservó para su estudio, y el recorrido no pretende categorizar estas piezas, sino mantener sus paradojas, desechos, contradicciones y sorpresas.
Se trata de «una representación de su mundo, una autoprotección, además de un legado, es lo que hacía para él y para el mundo», lo que convierte este itinerario en un visita a la mirada interior de Tàpies.
