El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, aseguró ayer que España ha comenzado a «pasar página» en el camino de la recuperación económica de la crisis, aunque advirtió de que aún quedan cosas por hacer, especialmente en la reforma del mercado laboral y abogó por «trabajar más duro y hasta más tarde».
Durante un encuentro que mantuvo con el presidente del Gobierno en la Moncloa, el líder popular le trasladó la «notable mejora» de la situación económica en el país y la «fuerte» reducción de los desequilibrios macroeconómicos, así como la «notable» recuperación de la competitividad nacional y el comportamiento de las exportaciones.
Dijsselbloem corroboró que la situación de España ha prosperado «en gran medida» en el último año, ya que, según él, han mejorado sus condiciones financieras, se han hecho progresos de consolidación presupuestaria, han desaparecido desequilibrios macroeconómicos, se ha estabilizado el desempleo, se ha recuperado la confianza y ha vuelto el crecimiento.
En este sentido, el jefe del Eurogrupo reconoció que las medidas adoptadas no han sido «fáciles» y aseguró que es «alentador» para otros territorios europeos que atraviesan situaciones similares ver lo que Rajoy ha conseguido.
Sin embargo, recalcó que la tarea en el país y en la eurozona no ha acabado, por lo que es necesario no perder el sentido de urgencia que existía cuando la crisis estaba en su punto álgido.
En concreto, señaló que en España la prioridad es avanzar en la reforma laboral, para que sea más dinámico y se modernicen los contratos con el objetivo de reducir las diferencias entre los que están fuera y los que están dentro del mercado de trabajo y lograr que los jóvenes desempleados tengan acceso a formación y empleo.
Dijsselbloem recordó que es un hecho que el paro nacional es «muy alto», sobre todo para los jóvenes, por lo que es imprescindible más crecimiento, más crédito para las empresas y más reformas en materia laboral, porque son necesarias».
A nivel europeo, remarcó que ahora lo importante es mirar al futuro una vez superados los problemas en el corto plazo, y subrayó que Europa se enfrenta actualmente a dos retos, restaurar el crecimiento y preservar su modelo social, aunque advirtió de que este último requerirá cambios para adaptarse a la situación actual.
A este respecto, comparó la Unión Europea con un «bloque de pisos» en el que los Estados miembros son los inquilinos, ya que enfrentarse a estos desafíos requiere que todos las naciones hagan reformas en sus casas al mismo tiempo que Europa se encarga del mantenimiento del edificio. Además, defendió que la diversidad entre los miembros es positiva, ya que pueden aprender unos de otros.
Por otra parte, el presidente del Eurogrupo recalcó que preservar el modelo social requiere reformas en el sistema de pensiones y en la edad de jubilación, y aseguró que, aunque no sea «popular» decirlo, es necesario trabajar «más duro y hasta más tarde». En este sentido, recalcó que Europa no es ya un continente joven y la gente va a vivir mucho más y en condiciones más saludables durante más tiempo. Además, indicó que los jóvenes se incorporan más tarde al mercado laboral, ya que cuentan con una mejor educación.
«Lo malo es que esto nos obliga a trabajar más duro y hasta más tarde», incidió Dijsselbloem, quien señaló que será necesario pagar más impuestos para seguir contribuyendo en el modelo social europeo y realizando las inversiones necesarias.
Al mismo tiempo, el holandés reclamó mantener una vigilancia estrecha sobre la banca española por considerar que sigue siendo «vulnerable» a los efectos negativos de la crisis, y recordó que Rajoy debe completar el plan de reformas pactado con la UE.
