No hay nada más duradero que algo provisional, reza un dicho castellano. La sentencia se cumple en el caso de la Fundación de Caja Segovia ,que no termina de crearse a pesar de que hace casi un año se iniciaron los pasos para que se formara un órgano estable.
Seis personas integran esa comisión después del rosario de dimisiones que se sucedieron en el seno de este órgano. Quienes aguantaron continúan con el encargo que les encomendó la Junta de Castilla y León, para crear un Patronato que gestione la Fundación que debería ser la heredera de la antigua Obra Social y Cultural de Caja Segovia.
Aunque se anunció en varias ocasiones que en poco tiempo nacería la Fundación, sigue siendo la gestora provisional la que viene realizando esa labor social cultural, ante el continuo retraso.
La mayoría de las instituciones públicas que deben designar a los representantes que les corresponden en dicho organismo ya lo han hecho. Casi todas han cumplido con el cometido salvo los sindicatos y las Cortes de Castilla y León, que han renunciado.
El proceso debería haber ido paralelo a otras provincias donde también sus cajas se han integrado en Bankia, como Ávila. Allí hace meses que funciona su Fundación Caja de Ávila, que desarrolla buena parte de la actividad cultural en la ciudad y la provincia.
Los seis integrantes de la actual gestora segoviana (Javier Reguera, José María Yagüe, Olga Llorente, Concepción González, Juana Borrego y Elena García Gil) vienen asumiendo la tarea de buscar la financiación necesaria para rentabilizar el patrimonio que se heredó de la extinta Caja Segovia, y que no pasó a Bankia.
A un solo inmueble se la ha sacado partido económico hasta ahora: el situado entre la calle Cervantes y Fernández Ladreda, que ha sido alquilado a la marca textil Cortefiel.
Precisamente estos inmuebles de la antigua Obra Social siguen pendientes de que se resuelva jurídicamente quién debe afrontar la famosa y millonaria hipoteca que se firmó, y sobre la que varios ex consejeros denunciaron haberse autorizado sin su consentimiento. El Juzgado número 5 de Segovia estudia la documentación y ha llamado a declarar a algunos de los antiguos gestores de Caja Segovia.
Mientras se desenreda este embrollo, los gestores de la Fundación se han llevado otro susto cuando han comprobado que algunos de estos inmuebles habían sido inscritos en el Registro como propiedad de Bankia. Un error —aseguran— que se ha repetido también en otras provincias y que está ya resuelto, añaden.
A la vez, en la gestora provisional siguen cuadrando cuentas con el remanente que les dejó de herencia la antigua Obra Social. Además continúan administrando los inmuebles y utilizándolos para acoger algunas actividades culturales, aunque muchas menos, pues se han reducido de forma considerable. Al margen de alguna exposición en el Torreón de Lozoya, el calendario de convocatorias actuales no se parece en nada al que había antes de la desaparición de la Obra Social y Cultural.
También estos gestores provisionales han asumido la representación institucional en otras organizaciones, como la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León, donde participa la también presidenta de Femur, Juana Borrego.
Otro frente que traspasarán a los futuros gestores será la gestión de la plantilla laboral. Al igual que hizo la Fundación de Caja Ávila, en Segovia se planteó el mes pasado un ERE para la docena de trabajadores que dependían de la Obra Social. Cuatro de ellos han aceptado salidas incentivadas. Sobre los otros siete deberá decidir el Patronato que se conforme en los próximos días.
Ocho personas han aceptado integrar ese nuevo Patronato de la futura Fundación. Podrían ser más. Lo deben decidir los actuales seis gestores, que tienen la capacidad de designación directa.
Estamos en noviembre y es el último mes en el que estos gestores provisionales pueden mantenerse de forma eventual, de acuerdo con la Ley de Fundaciones de Castilla y León.
El nombramiento del nuevo Patronato “es inminente”, aseguran a la vez que reconocen que sus sucesores deberán adoptar decisiones importantes.