El comisario de Competencia de la UE, Joaquín Almunia, está convencido de que a lo largo de lo que queda de década España volverá a tener una tasa de crecimiento por encima de la media de la zona euro y recuperará su capacidad de crear empleo y de «despejar» el futuro para los jóvenes.
Así lo afirma en una entrevista en la revista Vanity Fair, en la que no adelanta qué medidas impondría Bruselas a España o cuáles serían recomendables si solicitara el rescate, «porque a lo mejor resulta que no se presenta nunca».
De hecho, el presidente saliente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, descartó ayer que Madrid piense en pedir ayuda a Bruselas y tachó de «superflua, si no perjudicial», la especulación sobre una posible solicitud por parte del Gobierno de Mariano Rajoy.
Al mismo tiempo, la responsable del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, aplaudió la reforma laboral en España, porque «es un paso en la buena dirección». insistió.
Almunia también se refiere en la entrevista al fichaje del exvicepresidente del Gobierno Rodrigo Rato por Telefónica, y señala que se reserva su opinión, pero añade que la actual legislación no establece incompatibilidades ad eternum y que Rato hace ya tiempo que no tiene responsabilidades públicas en España. «Otra cosa es la situación de quienes han tenido cargos políticos y, en un momento determinado, aceptan puestos en empresas a un nivel u otro. Es una cuestión estética y en algunos casos ética. Pero no me corresponde a mí establecer las reglas ni juzgar públicamente sus comportamientos», reitera el comisario europeo.
El comisario tampoco está de acuerdo con las declaraciones del expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa, en las que afirmaba que, cuando abandonó la caja, dejó «una de las entidades más eficientes del sistema financiero español». «Por decirlo de manera suave, no lo comparto», se limita a contestar al ser preguntado por ello.
Sector financiero
Por otra parte, el Banco Central Europeo (BCE) destaca en su boletín mensual que algunos indicadores de coyuntura se han estabilizado, aunque en niveles bajos, y la confianza en los mercados ha mejorado «considerablemente», pese a que espera que la debilidad de la economía de la zona euro se prolongue durante este año, dado que la necesidad de ajuste de los balances en los sectores financiero y no financiero y la persistente incertidumbre seguirán lastrando la actividad económica.
«Más adelante, en 2013, debería comenzar una recuperación gradual, a medida que la orientación acomodaticia de la política monetaria, la mejora significativa de la confianza en los inversores y la menor fragmentación se trasmitan al gasto privado interno, y el fortalecimiento de la demanda externa apoye el crecimiento de las exportaciones», afirma.
Sin embargo, añade que para apoyar la confianza, es esencial que los Gobiernos continúen reduciendo los desequilibrios presupuestarios y estructurales y avancen en la reestructuración del sector financiero.
En concreto, reclama que se apliquen «con rapidez» cambios estructurales adicionales destinadas a aumentar la flexibilidad, el dinamismo y la competitividad de la economía. En particular, ve «esenciales» las reformas encaminadas a fomentar la competencia y la competitividad, así como medidas para mejorar el funcionamiento de los campos de trabajo, ya que elevarán el potencial de crecimiento y el empleo en la eurozona y mejorarán la capacidad de ajuste de los países de la región.
En lo que respecta a las políticas fiscales, subraya que la reciente disminución sustancial de los rendimientos de los bonos soberanos debería verse respaldada por nuevos progresos en materia de saneamiento presupuestario conforme a los compromisos adquiridos en el marco del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC).
