La tensión entre el Reino Unido y la Unión Europea se vio ayer agudizada después de que el primer ministro británico, David Cameron, anunciase que la salida del país de los Veintisiete puede ser un escenario realista. Así, informó de que, en caso de que renueve su mandato en las lecciones de 2015, convocará un referéndum en 2017 para que sus compatriotas decidan si desean o no permanecer en la UE, si bien él mismo se mostró partidario de no abandonar el bloque.
En este sentido, aseguró que quiere que la Unión «sea un éxito», aunque alertó de que «si dejamos la UE, será un viaje de ida, sin retorno».
Por eso, afirmó que luchará «con el corazón y el alma» para que el Reino Unido siga siendo miembro de un grupo más abierto y flexible. «Nunca quise izar el puente levadizo y retirarnos del mundo», aseveró, pese a reconocer que «la desilusión pública con la Unión se encuentra en su máximo histórico».
El dirigente apuntó, sobre todo, contra los problemas de competitividad, la rigidez de las regulaciones comunitarias y la frustración pública por las instituciones y decisiones de Bruselas, sobre todo en lo que respecta a la austeridad. «Existe ya un signo de pregunta sobre el papel de Londres en la UE e ignorarlo no hará que desaparezca», indicó. «Estoy a favor de un referéndum. Creo en la necesidad de enfrentar esta cuestión» justificó.
Avisos
El discurso de Cameron le sumará puntos al premier entre el ala más a la derecha de su partido, pero no entre sus aliados de Gobierno, los liberaldemócratas, que son proeuropeos. De hecho, el líder de esta formación y viceprimer ministro, Nick Clegg, instó al jefe del Ejecutivo a preocuparse por los temas vitales en el país, como «la creación de empleo», y lamentó que esta inseguridad sobre la posición de la nación en Bruselas puede dañar a los intereses nacionales.
En este sentido, también se manifestó el líder opositor laborista, Ed Miliband, que calificó de «enorme lotería» el proyecto de referéndum y también cuestionó la incertidumbre que se vivirá durante estos cuatro años en las islas.
Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, llamó al Reino Unido a permanecer en la UE y pidió a Londres que muestre su disposición a hacer compromisos, a partir de lo cual, «podremos discutir sus deseos». «Todos tenemos que hacer concesiones», apuntó.
Mientras, el presidente francés, François Hollande, expresó su esperanza de que, en caso de celebración del referéndum, los británicos voten sí.
Más contundente fue el ministro galo de Exteriores, Laurent Fabius, quien advirtió de que la consulta «podría ser peligrosa para el propio Reino Unido», al tiempo que criticó que una «Europa a la carta no es una opción».
Su homólogo español, José Manuel García-Margallo, expresó que intentar competir de forma aislada es «no entender el tiempo en el que uno vive».
