Los alumnos de la Beca de Paisaje de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, representantes de todas las facultades de Bellas Artes de España, llevan días recorriendo los rincones más pintorescos de la provincia.
Desde el primer día del mes de agosto, cuando los artistas pensionados se reunieron en la sede de la Real Academia para la inauguración de la nueva edición de este curso que ya forma parte de la cultura nacional. Los 16 artistas seleccionados están disfrutando de la cultura y la historia de Segovia paseando por esta ciudad embrujada de encanto.
Los objetivos de este curso fueron planteados hace muchos años, en el momento en el que el curso comenzó a realizarse hace más de medio siglo. Muchas de las características de esta actividad han cambiado mucho, pero el descubrimiento de Segovia a través de la pintura sigue siendo la clave permanente de este evento. El curso de pintores de paisaje tiene como principal fin que esta ciudad “mantenga su devoción por la pintura”, como bien dijo la directora del curso, Mesa Esteban.
Los talentosos jóvenes tienen la oportunidad de descubrir todos los recovecos de la provincia segoviana para poder plasmarlos en sus lienzos, mostrando sus diferentes perspectivas de esta zona que algunos están descubriendo por primera vez.
Dentro del programa de actividades del curso, organizado por la Real Academia de San Quirce, el pasado lunes los alumnos tuvieron la oportunidad de deleitarse con el entorno de las Hoces del río Duratón, absorbiendo cada color y cada sonido. Del mismo modo, el pasado miércoles se adentraron en el Real Sitio de San Ildefonso, bebiendo de la historia y del ambiente del palacio en esta época del año. La provincia de Segovia se abre ante ellos para que la pinten con sus manos de artistas.
Son jóvenes que ansían disfrutar de su tiempo entre lienzos y óleos. “Se inician en una andadura diferente, libre”, añade Esteban. Este curso trata de ofrecer a los becados una nueva perspectiva del arte, dejándoles libertad suficiente para realizar su propia obra a la vez que se adentran en la ciudad.
Tal y como señala la directora del curso, “Segovia ha ganado en sorpresas, antiguamente el paisaje no era el mismo que podemos observar hoy en día, los alumnos lo aprovechan y se lanzan a pintar”.
En todas las actividades, los alumnos tienen a su lado a expertos de cada tema que les permiten conocer más el entorno donde se encuentran. Segovia es vista como algo “inesperado”, llena de escondrijos que pueden dar lugar a la más bella obra de arte.
Este curso no consiste en una clase de profesor a alumnos, sino en un diálogo entre personas, entre ellos y con la directora del curso, que permita a los alumnos crecer como personas y como artistas. A todos los jóvenes se les acepta cualquier tipo de pintura, pero siempre se les intenta orientar en el sentido del paisaje, que es el protagonista de este curso.
Todos los aprendices están disfrutando de esta magnífica experiencia, incluidas las excursiones, los encuentros y veladas nocturnas con diversos artistas, de los que hasta el día 20 de agosto tienen la oportunidad de aprender.
Distintos expertos del mundo del arte permiten a estos aspirantes a profundizar más en conocimientos de esta materia.
El pasado martes, los chicos y todo aquel que quiso acercarse al patio del Palacio de Quintanar, pudo disfrutar de una noche junto al técnico de sonido de la naturaleza Carlos de Hita. Los pensionados pudieron deleitarse con las explicaciones sobre la sonoridad del ambiente. El coordinador del curso, Juan Manuel Moreno, expresa que “un paisaje es una integración de un todo: sonido, temperatura y color, y eso es lo que pretendemos mostrar a los muchachos”.
Ayer por la noche, el patio del Palacio del Quintanar acogió al poeta y profesor José María Parreño, dejando volar la imaginación de los asistentes con sus poemas. El crítico de arte Jesús Mazariegos y el fotógrafo Javier Herrero completarán este curso de paisaje.
El trabajo realizado por los jóvenes artistas podrá contemplarse en la Exposición Colectiva, que está prevista el próximo viernes 16 de agosto en la Casa de la Alhóndiga, y que se prolongará hasta el martes 20.
Los alumnos becados aprovechan el tiempo al máximo, disfrutando de lo que hacen, y sobre todo aprendiendo de lo que ven, sintiéndose afortunados por esta gran oportunidad que se les brinda.
