Habrá tercer partido, como no podía ser de otra manera. El Caja Segovia no pudo ni con su mal día, ni con un rival que salió hecho un toro, y terminó en plan dominador, ni con una pareja arbitral que colaboró en el espectáculo. Tampoco hacía falta, que espectáculo siempre hay, pero por si acaso echaron una mano.
Salió el Barcelona al encuentro como se le esperaba, con el cuchillo entre los dientes, sabedor de que, si no lo ponía todo sobre la pista (la azul no, la suya, no fuera a ser que le perjudicara…) podía pasar por apuros ante un Caja que tenía claro lo que había que hacer, aguantar como fuera el primer arreón blaugrana, algo que se consiguió aunque a costa de enviar más balones arriba de los que gusta el conjunto segoviano.
Sin Fernandao en la cancha, pero con un Igor muy activo en los primeros compases, el equipo de Marc Carmona generó las primeras ocasiones sobre el marco de Jesús Herrero, pero curiosamente lo que llegó fue el primer tanto del Caja, en una acción a balón parado en la que Burrito envió con fuerza al segundo palo, donde Antoñito, casi sin querer, hizo el 0-1, que despertó a todos los fantasmas del Barça, demasiado nervioso en la salida de la pelota, consintiendo con sus errores varias contras del equipo segoviano que tuvo el 0-2 en las botas de Jorge Jimeno y en las de Burrito. En la primera acción, entre Sedano y el palo evitaron el tanto; en la segunda el capitán del Caja lanzó fuera su remate.
En el bando local, el relevo de Igor lo tomó un Sergio Lozano que percutía una y otra vez sobre la portería segoviana, que sin embargo sabía cerrar bien los huecos, hasta que dejó uno, que aprovechó de manera espectacular Aicardo, lanzando un zurdazo que Jesús Herrero apenas logró ver. El gol durmió los fantasmas blaugranas, y llenó de nervios a los visitantes, que vieron cómo Lin le daba la vuelta al marcador después de hacerse con un balón afortunado después de que éste le quedara muerto a los pies tras frenarlo Palomeque, y cómo posteriormente Torras se encontraba con el palo.
El Caja, desactivado en su juego ofensivo por la gran presión de su oponente, sobrevivía gracias al contragolpe y al balón parado. En otro de ellos, provocado por una gran intervención de Sedano a remate cercano de Sergio, Borja chutó con la izquierda, y Palomeque desvió lo justo para que el esférico entrara en la portería local. El partido volvía a sus orígenes faltando cinco minutos para el descanso, pero lo cierto era que el Caja se veía sometido por la presión local, y apenas generaba acciones de peligro sobre la portería local, aunque Borja dispuso de una buena en otro saque de esquina, poco después de que Wilde, tras una gran asistencia de Lozano, consiguiera el 3-2 con el que el partido se marchó al descanso. El resumen era claro, el Caja estaba vivo a pesar de que el equipo había perdido claramente sus señas de identidad frente a un rival que, tirando de Sergio Lozano, se había ido reencontrando con su mejor versión defensiva.
Querer, o no querer… ver
El Caja de los primeros minutos de la segunda parte fue exactamente igual que el que salió en la primera, demasiado tímido en su salida del balón, temeroso de los robos en primera línea del Barça. Para una vez que Fabián quiso progresar, se encontró con la clara falta de un contrario, a dos metros de las narices de un árbitro que no vio nada más que a Lozano marchándose de todos y marcando el 4-2.
Las protestas de los segovianos por esa acción no hicieron más que sacarles del partido. Tanto fue así que, en un balón largo, Antoñito y Jesús Herrero no se entendieron en el despeje. El balón golpeó en el brazo de Lozano, que con todo el Caja reclamando la acción antirreglamentaria, marcó a puerta vacía. No era de extrañar que el madrileño jugador del FC Barcelona literalmente se partiera de la risa. Segundos más tarde, y con el equipo de David Madrid absolutamente perdido sobre la cancha, Torras colocaba el 6-2 a dos tras un lanzamiento de esquina en el que hubo un afortunado rebote, y un tremendo error defensivo.
Al partido le restaban todavía 11 minutos, pero el Caja ya no estaba sobre la cancha, y el cuerpo técnico apostó por el portero-jugador para tratar de reanimarlo. Sin embargo, Palomeque se precipitó en sus lanzamientos a portería sin apenas opción de remate, el Barça estuvo casi más cerca de marcar el séptimo que de encajar el tercero, y a tres minutos para la conclusión David Madrid optó por jugar de cuatro. Dio igual, porque en la siguiente acción, una pérdida provocó un dos para el portero que culminó Igor después de que Lozano le regalase hasta en dos ocasiones el tanto.
Así que el partido terminó con la derrota segoviana por 7-2, y la sensación de que los jugadores del Caja no habían podido mostrar ni la mitad de su potencial en una cancha, y ante un rival que, además de contar con un jugador absolutamente desequilibrante como Sergio Lozano, se encontró con todo de cara. Habrá que esperar para ver si el domingo, sobre la pista del Palau (la azul no, otra vez la del Barça…) el Caja consigue reencontrarse a sí mismo, y logra evitar con su juego que el FC Barcelona lo tenga todo de cara. La “Misión Imposible” parece más imposible que nunca.
Pero, para intentar hacerlo un poco más fácil, el Caja Segovia ha abierto la posibilidad de que sus aficionados puedan volver a apoyar al equipo en Barcelona. La sede del club estará abierta hasta las 19:00 horas de hoy para recoger las inscripciones de todos aquellos que estén dispuestos a abonar 30 euros, que es el precio del viaje en autobús más el de la entrada al Palau. Se necesitan un mínimo de 40 personas para que el viaje salga adelante. Para aquellos que no puedan acercarse a la sede, se ha habilitado la cuenta de correo [email protected].