El Viveros Herol Nava se quedó a un ataque de sorprender al líder de la categoría en el encuentro celebrado en el frontón municipal de Nava de la Asunción, que fue de menos a más en lo que a emoción se refiere, hasta terminar salpicado por la polémica arbitral después de que los colegiados permitieran que, durante el último minuto del choque, el Teucro renunciara a jugar al ataque, en una clara muestra de juego pasivo.
El equipo local se le negó la posibilidad de empatar un partido que siempre tuvo de espaldas, remando y remando en contra de la corriente frente a un poderoso rival, siempre con recursos para hacer daño al oponente, y que jugó sin prácticamente despeinarse hasta que en los cinco últimos minutos de partido se le revolvieron todos los pelos después de que los locales le dieran un buen meneo en busca de un empate que no se quedó demasiado lejos.
Salvando el 2-1 con el que el conjunto navero se situó en los primeros minutos de encuentro, el resto del choque se movió con ventajas visitantes, que oscilaban entre uno y tres goles. La defensa local se movía con precisión ante los ataques pontevedreses, pero la portería alternaba grandes aciertos con momentos de indecisión a lanzamientos de David García y Borja Méndez que parecían más asequibles. Además, en ataque de nuevo llegaban las fatídicas pérdidas absurdas de la posesión, con especial mención para Tello, al que le salieron pocas cosas bien durante el partido. Tanto fue así que mediado el primer tiempo, Perales se vio obligado a sentarle y dar entrada a Dani Simón, que puso más seguridad en el juego de ataque.
En la portería, y con Miranda lesionado, Perales intentó cambiar el paso metiendo a Juan Carlos Cabada por Samu, pero sin éxito, porque apoyándose en los lanzamientos en bote, los jugadores gallegos no tuvieron problema para ir sumando goles a su casillero, hasta llegar a los 17, lo que marcaba una proyección de 34 goles al final del choque, que haría imposible una remontada local.
El Teucro, forzando las acciones ofensivas, le enseñaba el dorsal al Viveros Herol, que apretaba los dientes tratando de que el líder de la Liga no se le escapara en el electrónico, aunque el último traspiés de la primera parte, con un tanto marcado por Dani Hernández a tres segundos para el final, casi les dejaba sin aire.
Los cuatro goles de renta con los que el Teucro llegó al descanso habrían supuesto casi con seguridad una losa insalvable si el Viveros Herol hubiera jugado lejos de Nava. Pero el partido se jugaba en casa, y ello siempre es sinónimo de pelea, así que los de casa pusieron intensidad, minimizaron sus errores en la circulación de la bola, y forzando las acciones por el lateral que defendía Dani Hernández, fueron poco a poco sacando petróleo de la defensa visitante, que fue sumando exclusiones, lo que no era precisamente sinónimo de ventajas para los segovianos.
La calidad de Borja Méndez dirigiendo al equipo, de Dani Hernández en el lateral derecho, todo un quebradero de cabeza, y la capacidad de David García para resolver las situaciones apuradas de pasivo, le daban al Teucro la posibilidad de manejar sus ventajas de manera más o menos solvente. Además, bajo los palos Jorge García aumentaba paulatinamente su porcentaje de paradas, amargando la tarde a Isma Juárez, que solo lograba batirle desde el punto de penalti.
Capitán busca socios En el momento álgido de los partidos, es de agradecer que aparezca una referencia, y en el Viveros Herol Nava esa referencia lleva el brazalete de capitán. Carlos Villagrán tomó las riendas, y con su capacidad de doblar a la defensa visitante se pasó todo el partido buscando socios que creyeran que la victoria era posible. Durante muchos minutos su principal compañero en esta tarea fue Llopis, durante otros tantos Dani Simón, y siempre una defensa con Andrés Alonso y Castillo teniéndoselas tiesas con Johny Medina.
El equipo de casa buscaba la cima, pero la montaña siempre se le resistía. Jugando al borde del pasivo, y con escasas posibilidades de ampliar su renta al contragolpe, el Teucro apostaba por el intercambio de goles, con Dani Hernández dando continuidad a todas las acciones. No había manera de reducir la desventaja, y a ocho minutos para el final, el 22-27 dejaba el partido ‘casi’ decidido.
El Teucro se veía tan cómodo sobre la cancha, que al final se durmió, y a punto estuvo de costarle cara la siesta, porque relajó su sistema defensivo de tal manera que a cinco minutos para el final, el Viveros Herol había reducido la desventaja a tres goles, poco después a dos con Dani Hernández excluido, y el portero visitante se empleaba a fondo para impedir que Bruno pusiera la diferencia en tan solo un tanto, algo que logró a un minuto para el final. Pero el Teucro jugó con veteranía los últimos sesenta segundos, los árbitros desquiciaron a todos con su interpretación del juego pasivo, y el Viveros Herol se quedó a las puertas de empatar un encuentro que habría sabido a victoria. Es el problema de escoger el camino difícil.
VIVEROS HEROL NAVA: Samuel Ibáñez (1), Ismael Juárez (4), Daniel Simón (2), Bruno Vírseda (4), Darío Ajo , Villarraso (2), Andrés Alonso, Alexandre Tello (1), Carlos Villagrán (6), Simón García, Javier Castillo, Darío Ajo Martín, Pablo Rodríguez, Antonio Llopis (7), Juan Carlos Cabada y Alberto García (1).
TEUCRO: Saúl Campo, Iván Fernández (1), Carlos Alberto García (4), Jorge García, David García (4), Samuel Gómez, Daniel Hernández (8), Manuel Ángel Iglesias, Johnny Medina (1), Borja Méndez (5), Eduardo Moledo (3), Juan Carlos Quintás (1), Francisco Javier Santana, Oscar Silva (2) y Sergio Altirriba.
