El CD La Granja se dio un festín frente a un Bosco de Arévalo que se vio fuera del partido cuando éste apenas había cumplido un cuarto de hora, y que se llevó siete de goles del campo de El Hospital como pudo haberse llevado alguno más.
El equipo de Paco Maroto ha entrado en una fase de la competición en la que tiene meridianamente claro cómo ha de jugar a sus rivales, y de paso evitarse sorpresas desagradables frente a equipos como el abulense, que en principio son inferiores, pero que tienen capacidad para complicar las cosas. Así, el conjunto granjeño puso la directa desde el principio, y un gol de Dani Lázaro abría la defensa de un Bosco que en cuanto encajó el primer comenzó a descomponerse hasta el punto de recibir dos tantos más, con Mario y Dani López marcando en dos acciones prácticamente consecutivas, que dejaban el partido visto para sentencia cuando restaba todavía muchísimo tiempo para su finalización.
El resto del encuentro se pudo haber tomado por parte del equipo local como un pasar de los minutos, pero los jugadores segovianos optaron por devolver el precio de la entrada, anotando dos goles más antes del descanso, con lo que se cerraba un 5-0 que aventuraba una goleada mucho más contundente para la segunda parte.
Maroto apostó por premiar a Diego Garrido con 45 minutos de portería sentando a un Truji que había pasado casi inadvertido en la primera parte, y ciertamente en la reanudación el CD La Granja bajó el pistón, dándole un poco de aire a un Bosco que buscaba sus opciones de maquillar el marcador, pero sin conseguirlo. Quiso apretar el conjunto local en el último cuarto del partido marcando Dani Lázaro el segundo tanto de su cuenta particular, y estrenándose Míchel en esa faceta, cerrando así un 7-0 que evidenció la diferencia entre un equipo que quiere el ascenso, y otro que busca no descender a la provincial.
