Desde 1992 el 22 de marzo es el Día Mundial del Agua, por decisión de la ONU. Este año esta organización supranacional ha querido llamar la atención sobre el desperdicio del agua y la necesidad de reflexionar sobre cómo reducir y reutilizar hasta un 80% del agua que se malgasta en hogares, ciudades, industrias… y que fluye de vuelta a la naturaleza, contaminando el medio ambiente y perdiendo nutrientes valiosos. El Ayuntamiento de Segovia, de la mano de la Concejalía de Obras, Servicios e Infraestructuras, ha querido enseñar eso: el agua desperdiciada y el tratamiento de las aguas residuales en la depuradora ampliada precisamente, con un alto coste económico, para garantizar que esa vuelta a la naturaleza sea lo menos agresiva posible.
De esta manera organizó visitas a la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), una invitación que fue bien recibida y a las que se apuntaron vecinos a través de colectivos principalmente pero también de forma individual para conocer las características y el funcionamiento de la planta inaugurada en abril de 2016 tras una inversión de más de 24 millones de euros. De esta manera los visitantes realizaron un recorrido por las instalaciones, desde el centro de color a las piscinas o depósitos. Así, los ciudadanos pudieron comprobar directamente las condiciones en las que llega este agua a la citada infraestructura y advertir la presencia de residuos que nunca deberían llegar a la red de saneamiento: textiles (trapos, sábanas, toallas, etc.), productos de higiene personal, bolsas, aceites, etc.
La EDAR de Segovia, que gestiona la empresa GS Inima, puede tratar un caudal medio de 41.280 metros cúbicos diarios, con puntas en el sistema de hasta 4.000 metros cúbicos a la hora. Además de las aguas residuales de la capital segoviana, trata las de San Cristóbal de Segovia y La Lastrilla.
El Día Mundial del Agua quiso regar también a los segovianos con un chaparrón entrada la mañana y abundante nieve primaveral por la tarde. Sin duda muchos de los visitantes pensaron en la depuradora en esa sentencia popular de que “nunca llueve a gusto de todos”.
La Agenda 21 de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente lo dice muy bonito: “Una gota de agua es flexible. Una gota de agua es poderosa…”
