Segovia es un ejemplo de ciudad en la que el patrimonio cumple una importante función social, con muchas iniciativas enfocadas a la integración social —no sólo de los colectivos en riesgo de exclución o desfavorecidos, sino de toda la sociedad— a través del patrimonio, por eso se escogió para celebrar el II Encuentro Europeo de Asociaciones de Patrimonio Mundial, según reveló ayer Elisa de Cabo, subdirectora general de Protección de Patrimonio Histórico del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Este encuentro tuvo lugar en octubre y reunió a más de un centenar de expertos en patrimonio de quince países, quienes debatieron y compartieron experiencias sobre las buenas prácticas desarrolladas en la utilización del patrimonio mundial como herramienta de integración social, a la vez que se reflexionó sobre el papel de los ciudadanos en su conservación, según destacó la alcaldesa, Clara Luquero, ya que el patrimonio tiene dos vertientes, una cultural y otra social, por lo tanto es algo histórico, pero también algo vivo, afirmó.
A pesar de que ya han pasado seis meses desde el encuentro, y que entonces ya se presentaron las conclusiones, no fue hasta ayer cuando se presentó de manera oficial la ‘Declaración de Segovia’, que hace hincapié en la función social del patrimonio.
Recoge la Declaración “el derecho de todos al Patrimonio Mundial” y dice, literalmente, que la construcción social “a su vez, es generadora de un vínculo enraizado en la memoria colectiva, que convierte los bienes en símbolos de dimensión física, social y mental: son la memoria y el vínculo social ligados al espacio”.
Apunta también que “el derecho de todos al Patrimonio Mundial comporta una responsabilidad social (y también individual y personal), que implica una diversidad de discursos sobre cómo se ha de afrontar la conservación y protección de bienes”.
En la Declaración —puede consultarse en la web www.turismodesegovia.com— se recoge también la importancia de contar con herramientas y mecanismos para potenciar la función social del patrimonio y la necesidad de implicar en ello a las instituciones públicas y a toda la ciudadanía.
