El domingo se conocía una inesperada noticia, la muerte de la exministra socialista de Defensa Carme Chacón a los 46 años. El corazón de la política catalana —que sufría una cardiopatía congénita, enfermedad conocida como ‘el corazón al revés’— dejó de latir tras una corta pero intensa vida dedicada a sus tres pasiones, la política, el baloncesto y su hijo Miquel.
Cuando comenzó su vinculación al PSOE, nada ni nadie hacía presagiar que la joven hija de un bombero de la localidad barcelonesa de Esplugues de Llobregat se convertiría en la primera mujer en ocupar la cartera del Ministerio de Defensa en la democracia española. A pesar de su amplia trayectoria política, siempre será recordada por su pase de revista a las tropas de Afganistán embarazada de siete meses, o su salto del protocolo en una Pascua Militar cambiando la falda por un esmoquin.
No obstante, su labor fue más allá de la lucha por la igualdad en el terreno político. Así, el feminismo fue siempre una de sus banderas. Junto a ella, la defensa de una Cataluña integrada en el Estado español y con una convivencia de respeto mutuo.
Por todo esto, ayer fue un día de luto en Cataluña y Madrid. La sede del PSOE en la madrileña calle de Ferraz albergó la capilla ardiente de la exministra. Un lugar por donde decenas de compañeros pasaron para firmar en el libro de condolencias y expresar su pesar a la familia.
