Con la definición de la RAE en la mano, no creo que sean más de diez las corrientes de agua que se pueden denominar como río en la provincia de Segovia de los 975 hidrónimos existentes. En el libro Los nombres del agua, de la editorial segoviana Derviche, he estudiado todos ellos desde el punto de vista etimológico. En este artículo voy a tratar sobre los más conocidos ya sea por su extensión, por sus significados sorprendentes o por su historia.
Antes de empezar quiero hacer un par de precisiones que considero importantes. La primera es que, pese a lo que popularmente se piensa, es rarísimo que alguna corriente tome su nombre de la fuente de nacimiento. La segunda es que hay cauces que tienen dos, tres y hasta cuatro nombres a lo largo de su recorrido. Estos suelen ser de extensión media (para lo que es la provincia de Segovia) donde no ha habido un hidrónimo que se haya impuesto a los demás a su paso por las distintas poblaciones de su recorrido.
Adaja
El río abulense por antonomasia se adentra en Segovia entre Montejo de Arévalo y Donhierro. Aunque se ha intentado buscar el significado en la zona de su nacimiento, relacionándolo con el antropónimo bereber Azdaya, pienso que lo más probable es que su nombre se lo dieran repobladores llegados de Adassa o Adasa, pequeña población del Valle del Arce en Navarra que existió hasta el siglo XIV. La fonética, en este caso, juega a favor de esta explicación…
