La presidenta y portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid, Esperanza Aguirre, anunció ayer que presenta su dimisión de todos sus cargos públicos por no haber “vigilado” a Ignacio González cuando era vicepresidente de la Comunidad de Madrid.
Tras aguardar casi dos minutos ante los micrófonos en silencio esperando a que le dieran paso para iniciar la declaración ante los medios y con la mirada muy emocionada, Aguirre comenzó su intervención señalando que se siente “traicionada y engañada”.
Para Aguirre, el auto y la prisión de González no son una “prueba definitiva”, pero demuestran que ella no vigiló “todo lo que debía”. “Por eso dimito del cargo político que ostento, como edil y portavoz, un cargo en el que me colocaron los ciudadanos de Madrid con sus votos”, recordó.
Aguirre, rodeada de su núcleo de confianza y de ediles como Pedro Calvo o Begoña Larraínzar, explicó que su manera de concebir la política le lleva a asumir la responsabilidad por no haber vigilado más al expresidente de la Comunidad. “Por no haber descubierto antes, lo que ahora, después de años de investigación ha descubierto la Guardia Civil y el juez”, añadió.
Emocionada, Aguirre recordó que González fue una persona de su “máxima confianza”. “Le conocí en los años 80, en el Ayuntamiento, donde era funcionario por oposición”, relató, añadiendo que le nombró subsecretario del Ministerio de Cultura y Educación, y después, ya no con ella, fue subsecretario de Estado de Administraciones Públicas e Inmigración.