Sudando a chorros, con un sufrimiento a todas luces innecesario, y apelando a unos cinco minutos finales extraordinarios de Alberto Miranda bajo los palos, el Viveros Herol Nava venció en Gijón, y pudo celebrar su permanencia en la División de Honor Plata, toda vez que el Balonmano Torrelavega venció en Córdoba al Cajasur, poniendo cuatro puntos de distancia entre el conjunto navero y el andaluz a falta de una sola jornada para la conclusión de la temporada.
Consciente de su responsabilidad, pero demasiado presionado por conseguir un marcador positivo, el equipo segoviano pasó por varios estados de nervios en la primera parte del choque. Inició el equipo de Perales con algunas imprecisiones ofensivas, pero con buenas acciones en defensa, por lo que el marcador marchó igualado hasta que un par de buenas intervenciones de Isma Juárez, más un latigazo de Tello, colocaron el 3-5 en el electrónico.
Sin embargo, a partir del minuto ocho en Viveros Herol entró en ‘modo suicidio’, acumulando pérdidas a cada cual más absurda. El Gijón, sin hacer nada particularmente extraordinario, fue marcando sus goles hasta darle la vuelta al marcador con un 7-5 que obligó al cuerpo técnico a pedir tiempo muerto para intentar reconducir la situación.
Pero ésta tardó en llegar, a pesar de que Alberto García pasó al avanzado mediado este prime tiempo. La producción ofensiva del equipo de casa no disminuyó hasta que no entró en la pista Alberto Miranda. El veterano portero dio más seguridad a sus compañeros, a los que les bastaron un par de latigazos en forma de contragolpes para asestar un duro golpe al Gijón, que se pasó los siguientes ocho minutos sin poder anotar. Dos buenas acciones de Bruno por el extremo pusieron el 11-14 en el electrónico, con el Viveros Herol dando la sensación de tener algo más controlado el partido.
Juárez… y Miranda Pero esa sensación se difuminó en una segunda parte que tuvo por momentos tintes dramáticos, y en la que el conjunto segoviano fue increíblemente impreciso. Los balones se caían de las manos, las pérdidas eran constantes por la insistencia (rayana en la cabezonería) de meter los balones a Darío en los seis metros… y la ventaja de tres goles se escapó como agua entre los dedos en apenas un suspiro. El equipo local, forzando el uno para uno con constantes fintas al lado débil, machacaba una y otra vez el marco segoviano, y en el minuto ocho de la reanudación, un gol de Ricardo Díez ponía el 19-17 en el marcador.
Otro oponente más avezado habría aprovechado la oportunidad para darle al Nava el golpe de gracia en el partido, pero si el Gijón está el penúltimo en la clasificación es por algo, y salvando una acción para colocarse tres arriba, que se saldó con un error en la recepción, el cuadro local se empeñó en dar vida a los naveros, que se aguantaron en el partido a base de destellos individuales. Isma Juárez cuajó un partido inmenso en el ataque, superando con una extraordinaria efectividad en sus lanzamientos a Samuel García, y con eso, más lo que recogía Darío en el pivote, le bastaba al equipo para seguir vivo.
Pero el Viveros Herol no necesitaba simplemente sobrevivir, sino ganar, y cuando Llopis colocó el 26-26 a cinco minutos para el final todos en el Palacio de los Deportes de Gijón (incluido el centenar de naveros que se desplazaron para apoyar al equipo) sabían llegado el momento de la verdad. Y fue en ese momento cuando emergió la figura de Alberto Miranda.
El portero del equipo segoviano, que lo ha pasado mal por culpa de las lesiones, rechazó un lanzamiento de siete metros de Iván Álvarez, para dar pie a que Juárez marcara el 26-27, y despejó otro lanzamiento local en el siguiente ataque, aunque la defensa no estuvo atenta para recoger la bola, y los gijoneses volvieron a igualar el partido. Pero la exclusión de Hugo de la Puente a minuto y medio para el final abrió una autopista en la defensa local, por la que entró Tello para poner a los segovianos de nuevo por delante. Una última parada de Miranda, y el gol de Bruno cuando el partido moría, le dieron la victoria al Viveros Herol Nava. La permanencia se la regaló el Torrelavega ganando en Córdoba minutos más tarde.
