La mañana del sábado fue diferente para muchos niños de la localidad y para sus familias, orientada a la naturaleza y a conocer más sobre los recursos de su población, Cuéllar. Alabado por todos los vecinos, el Parque de la Huerta del Duque es uno de los lugares más emblemáticos y bellos de toda la localidad, pero es verdaderamente un desconocido para muchos. Conscientes de ello, desde la Concejalía de Medio Ambiente se ha pretendido poner en valor este recurso natural, primero con acciones de mejora en las que se lleva trabajando desde hace un año, y después con actividades como ésta, orientada a los escolares y sus padres. Así, los grupos se dieron cita por la mañana en una de las entradas al Parque. Allí les esperaban la concejala de Medio Ambiente, Montserrat Rodrigo, y dos educadores ambientales, María Isabel Macón y Juan Antonio Medina, procedentes de Mojados y su empresa de iniciativas medioambientales Buteo, que realiza una gran labor en la divulgación del conocimiento de la naturaleza. La concejala explicó que era necesario que dos expertos como ellos fueran los instructores de los niños, para poder trasladar todos los datos a los asistentes.
El primer grupo, formado por unas 35 personas, disfrutó de una visita realmente interesante de la que muchos, mayores y pequeños, salieron sorprendidos. Iniciaron el recorrido por la zona de las columnas, la parte baja del Parque, situada hacia la travesía de El Cubo. Allí, las nociones de historia sirvieron para sentar las bases de la visita. Los niños pudieron demostrar lo que ya sabían sobre el Castillo de los Duques de Alburquerque, sobre cómo se abandonó y quiénes disfrutaban de estas ocho hectáreas de naturaleza. Otra de las paradas la realizaron en El Cubo, y a través de imágenes, los educadores ambientales mostraron al grupo lo que en su día fue esta construcción: un molino y una torre de vigía; todos quedaron sorprendidos ante esta edificación que ven casi a diario sin reparar en su historia.