El calor está siendo el protagonista en esta décima edición de la Feria de la Juventud de Cuéllar que ha llenado los Paseos de San Francisco de actividades y, cómo no, de jóvenes. La cita está organizada por la Concejalía de Juventud y la Casa Joven, y su representante Nuria Fernández no faltó a su inauguración, acompañada de Jaime Pérez, el diputado de Promoción Económica, encargado de cortar la cinta y visitar cada una de las paradas y stands de este certamen. En el ala derecha de los Paseos, los visitantes podrán encontrar todo tipo de información de diferentes colectivos. La Asociación Protectora de Animales Scooby, o la de personas con enfermedades mentales Amanecer ofrecen sus productos y sus servicios y se dan así a conocer. Más adelante se encuentran miembros de Protección Civil, para animar a todos aquellos que quieran hacerse voluntarios. No falta presencia del ejército, que también ofrece todo tipo de información a los jóvenes interesados. En la parte del ocio, que es uno de los múltiples objetivos que se marca esta feria y sus organizadores, este año existe una amplísima variedad de juegos y deportes.
Desde ping-pong hasta tiro a puerta, campeonatos de videoconsolas, juegos de damas gigantes, pintacaras y ajedrez, hasta globoflexia y golf. Todo ello empezó desde el mediodía a atraer a los niños y jóvenes de la localidad, que fueron probando cada una de las actividades que, guiadas por monitores, se les propusieron. Además, no faltaron los miembros del Centro de Día de Personas Mayores, que acercaron sus juegos tradicionales a los jóvenes, como la rana y los bolos. Tampoco faltaron los hinchables, en forma de pelota gigante y de rocódromo, en la parte baja de los Paseos. Hacia la Plaza de la Soledad, los karts toman el protagonismo en un circuito que se llenó de conductores por la tarde. Fue en este momento cuando las exhibiciones se sucedieron. Gimnasia rítmica y kárate llenaron el escenario instalado frente al templete y todo el paseo central de público. Las actuaciones dieron un gran ambiente a todo el recinto, que dejó ver que Cuéllar no para ni un solo fin de semana.