La dirección de Caja España-Duero alcanzó ayer un acuerdo con la representación sindical para establecer el marco laboral que regirá tras su previsible integración en el banco de esta entidad financiera y que tiene como principal eje la garantía del mantenimiento del empleo y de las actuales condiciones laborales, si bien los sindicatos han renunciado al salario mínimo garantizado en los pactos que decidieron la fusión de Caja España y de Caja Duero.
De este modo, se despeja el camino para que el próximo lunes la asamblea vote de forma favorable al traspaso de todos los activos de la entidad a un banco y que, a su vez, servirá de base para la fusión con Unicaja. A cambio de una garantía sobre el empleo, las partes han decidido renunciar a unos incrementos salariales para algunos colectivos de trabajadores que debían producirse de aquí al 2015.
El acuerdo contempla el mantenimiento de las actuales condiciones laborales de la plantilla y los beneficios sociales, así como otros derechos para los casos de excedencia forzosa, medidas de conciliación de la vida familiar y laboral o incapacidad laboral, así como el compromiso de adaptar algunas cuestiones de los planes de pensiones. Asimismo, se mantienen las condiciones para los representantes de los trabajadores. Tras este acuerdo, el personal que continúe en la caja mantendrá los mismos derechos que la plantilla adscrita al banco y se establecen cláusulas de garantía que permitan la movilidad.
Según Antonio Muñoz, responsable de UGT en Caja España-Duero, este acuerdo es «fundamental» para dar tranquilidad a la plantilla y a los clientes. Muñoz destacó también que el acuerdo consolida las condiciones laborales, económicas y sociales de los empleados -más de 4.100 familias-. Respecto al proceso de negociación con Unicaja aseguró que el acuerdo supone una «base consolidada» para la futura negociación conjunta de los trabajadores.
