Las aguas del embalse del Pontón Alto vuelven a ser un verano más las elegidas en muchos casos para el baño. Y eso a pesar de que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente mantiene el aviso de zona de baño “no aconsejable”, con una señal que informa a los usuarios, pero cada uno es libre de hacer lo que quiera. Los meses de junio y julio son los más frecuentados por los bañistas, ya que en agosto el Pontón no suele tener agua suficiente para el baño. Actualmente se encuentra a un 81% de capacidad.
Aquí surge la polémica, que ya viene de años atrás, sobre si las aguas del Pontón son peligrosas para los bañistas o no. Según la página web Ahogamientos, desde el año 2013, cinco personas han muerto en la provincia por este motivo, siendo la tercera en la lista detrás de Valladolid y Salamanca. Una cifra “media” comparada con otras provincias de España que no tienen salida al mar, puesto que el mayor número de muertes por ahogamiento se produce en las playas.
La zona recreativa del Pontón Alto está acondicionada para que la gente vaya allí a pasar el día, con un parking —muchas veces escaso por la alta afluencia de público—, contenedores en los accesos y zonas donde descansar. Sin embargo, muchos de los usuarios se quejan habitualmente por carencias que presenta la zona. Una de ellas son los contenedores. Los restos de basuras están presentes durante todos los días, intensificándose los lunes tras el paso del fin de semana. Los usuarios reclaman más contenedores en los accesos, además de papeleras dentro del recinto vallado, puesto que las que había han “desaparecido”.
Carlos y José, pescadores habituales en el Pontón, se quejan de que tienen que recoger mucha basura todos los días. “Nosotros venimos a primera hora de la mañana y cada día nos encontramos algo distinto: zapatillas, sillas, botellas… de todo”, aseguran. También critican que “el Pontón es para el disfrute de todos”, y muchos de los bañistas se meten en la zona de las cañas, espantando a los peces y dificultando la tarea de los pescadores. También consideran que lo más peligroso del pantano son los tocones que quedaron en la orilla del embalse, tapados por el agua, cuando se talaron para la construcción del Pontón hace ya 25 años, pero que provocan tropiezos a muchos que se van a meter al agua.
Una pareja de jubilados de La Granja también acostumbra a pasar allí los días con sus nietos, considerando que es un lugar más “natural” que las piscinas, sin cloro y con menos gente. Aseguran que los ahogamientos que allí se producen son por imprudencias de la gente, ya que no es un sitio peligroso. También cuentan cómo los fines de semana es muy complicado ir allí por la alta presencia de gente, sobre todo madrileños que se acercan a pasar el día a Segovia. “Los fines de semana hay coches por todos los lados, en el parking, los accesos y en los arcenes de la carretera”. Algo peligroso, puesto que la carretera que une la capital segoviana con el Real Sitio, la CL-601, es una de las carreteras más transitadas de la provincia durante todos los días, por lo que coches aparcados en los arcenes pueden provocar accidentes.
A pesar de todo esto, el Pontón Alto sigue siendo uno de los lugares recreativos favoritos de los segovianos y turistas, ya que se enmarca un entorno natural, con agua para bañarse —además a buena temperatura, al ser agua de un pantano no está en circulación tanto como la de un río y recoge más el calor del sol— y disfrutar de un día con familia y amigos. De todos modos, las auto- ridades recomiendan extremar la precaución durante el baño, ya que es una zona no vigilada por profesionales del socorrismo y los pequeños incidentes pueden agravarse rápidamente si no se actúa de la manera adecuada.
La Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León en Segovia trabaja cada año en una campaña para concienciar sobre estos peligros. Con la colaboración de agentes medioambientales del Servicio Territorial de Medio Ambiente se distribuyen folletos informativos en el entorno del embalse a los visitantes.
