¿Cómo está la economía, cuando comenzamos el tercer trimestre de 2017, en Castilla y León?
— Para comentar cuál es la situación de Castilla y León en este momento, no queda otro remedio que realizar antes un análisis de la situación mundial, europea y española, al fin y al cabo todo está unido.
Empezando por la Economía Internacional, está muy parada. En la economía europea se ha observado que hay más empleo porque ha aumentado la demanda interna y la exportación, que se ve animada por la moderación salarial y la reducción de costes y sobre la economía española, el Gobierno considera que subirá este año un 2,7%, aunque yo espero que alcance un 2,8% por su potencial en el sector servicios, por el turismo y por el comercio exterior
En Castilla y León, se sostiene por la micro empresa, el PIB per cápita se ha disparado por el aumento de la riqueza y por el grave problema que supone la despoblación. El consumidor de esta Comunidad es «parco, circunspecto, muy serio y muy ahorrador; no tiene vaivenes, ahorra y gasta cuando tiene que gastar aunque, en los últimos años, ha habido un repunte en el gasto». Se está incrementando la inversión y las empresas están aumentando su producción tanto para el consumo interior como para el exterior porque el sector exportador es «la joya de la corona», sobre todo en sus sectores más importantes: el automovilístico y el agroalimentario que ha crecido de forma desorbitada en los últimos ocho años hasta el punto de hacernos creer, por fin, que nuestros productos son de gran calidad.
— ¿Y Segovia? ¿Cuál es su situación actual?
— Segovia, comparado con el resto de las provincias de la Comunidad, no está de los últimos puestos pero sí del centro para el final pero, ¿Qué tiene Segovia?, tiene turismo e industria agroalimentaria pero con un problema: está muy cerca de Madrid y esto ha hecho que dependa más de Madrid que de la Comunidad Autónoma.
La apuesta de los últimos años por la industria agroalimentaria, por las nuevas empresas creadas en este sector y por el gran crecimiento de las que ya existían, es un hecho.
Segovia tiene un gran futuro en esta industria agroalimentaria porque tiene posibilidades de ampliar el sector y porque sus productos son de altísima calidad y, además, porque hay industrias que han ido abriendo el camino del comercio exterior y ya sabemos cuál es la ruta que se debe seguir.
Junto con Ávila, Segovia tiene el problema de su cercanía a Madrid. Esta cercanía hace que no se trabaje por estudiar en Segovia, se va directamente a Madrid y, una vez que un joven sale de Segovia para estudiar es muy difícil que vuelva. La única manera de atraer de nuevo a estos estudiantes para que desempeñen su labor en Segovia es… las industrias de las que te estoy hablando, las agroalimentarias, porque además, Segovia tiene el problema del envejecimiento: el 22,4% de los segovianos, tiene más de 65 años.
— ¿Cuál es el futuro de Segovia? ¿Se puede ser optimista?
— Es la provincia que más está trabajando por la industria agroalimentaria en Castilla y León y hay empresas que están apostando muy fuerte. Se confrontan dos cosas, si estas empresas agroalimentarias crecen, van a necesitar personas que trabajen en ellas (universitarios o no) y, como son muchos los jóvenes que se van de Segovia para formarse, cuando esta industria se consolide se requerirá el personal que existe en Segovia o, si no es suficiente, se tendrá que importar mano de obra.
Como ya he dicho es muy difícil que quien se ha ido vuelva pero, para tener alguna posibilidad hay que dar la sensación de que hay un futuro en esta provincia; algo así como decirles como slogan: «Vete si te quieres formar pero debes saber que esto está funcionando y, si quieres, puedes volver».
— ¿Eso quiere decir que vamos a necesitar gente trabajando si esto sigue evolucionando?
— Seguro que la situación va a evolucionar en positivo y se va a necesitar más gente porque se está creciendo rápidamente, también en la exportación. Además, hay un importante número de empresas agroalimentarias en Segovia que cuenta con un altísimo grado de comercio nacional y que están muy consolidadas. Esta provincia es una de las mejor posicionadas para el futuro en la rama agroalimentaria.
— ¿Entonces qué ha fallado para que la situación económica de Segovia llegara al punto lánguido y no deseable en el que la hemos visto?
— El problema no ha sido solo en Segovia. El crecimiento constante de la economía de hace unos años, permitió una mala redistribución del sistema empresarial y, en unas provincias recayeron las industrias, en otras quedó la agricultura y en otras de servicios lo que ha fallado es que, con la crisis, hemos disminuido las ventas y el sistema económico que hasta entonces existía, se vino abajo.
Sí es cierto que se podía haber ayudado a diversificar y apoyar más a cada una de las provincias de Castilla y León. Es difícil saber exactamente cómo pero… se han hecho parques tecnológicos que, en algunos casos no han funcionado y no, como seguramente habría sido más viable, parques de industria agroalimentaria u otras alternativas más productivas. Es decir, se podía haber potenciado cada provincia atendiendo a los productos que tenía para ofrecer y la ubicación de cada una de ellas. Ávila y Segovia, son Madrid. Tenían que haber sido el puerto hacia Madrid de Castilla y León. Burgos es el puerto al País Vasco, Palencia a Cantabria, León a Asturias…. Es decir, que fueran una serie de puertos ficticios, la proyección de lo que está pasando en la Comunidad de Castilla y León y que se hubiera potenciado a esas provincias que son las conexiones con las distintas Comunidades donde van nuestros productos.
— La época previa a la crisis, de «vacas gordas», ¿no se hizo una planificación adecuada porque «como se vendía todo…»?
— No, en esa época de «vacas gordas», que éramos objetivo 1 de la Unión Europea, se gastaba en infraestructuras, que más que básico era un objetivo único. Como las empresas se creaban y funcionaban, no había problema (se daban subvenciones sin valorar el éxito de la misma) pero, no solo en Castilla y León, esto se hizo en toda España. Cuando dejamos de ser objetivo 1, empezamos a controlar el grado de cumplimiento. Es entonces cuando se perdió la oportunidad de, a través de subvenciones, dirigir y potenciar el sistema empresarial de nuestra comunidad, por provincias o por sectores pero, somos humanos y, cuando hay abundante dinero, no pensamos, solo aplicamos.
