Hace más de veinte años un grupo de mujeres de Ayllón se encerró durante varios días en la sede de Sanidad en Segovia para que su pueblo dispusiera de un servicio de guardias médicas. Los actuales vecinos del municipio no piensan dejar que su logro se pierda de la noche a la mañana, sin ninguna explicación, y han tomado su ejemplo para manifestar de forma pacífica y a través de distintos actos reivindicativos que se oponen a la decisión de suprimir el servicio de guardias médicas desde las diez de la noche hasta las ocho de la mañana noche que ha adoptado de manera unilateral la Consejería de Sanidad de Junta de Castilla y León.
Esta semana los vecinos han tenido conocimiento de forma indirecta de que el cierre se aplicará a partir del día 1 de octubre y el pasado martes empezaron a sucederse las reuniones con representantes municipales, entre asociaciones del pueblo y en actos abiertos a la participación general, que han derivado en la formación de una plataforma. Hubo una primera concentración vecinal que surgió de forma espontánea por mañana en la que los presentes pidieron explicaciones a la alcaldesa Sonia Palomar sobre los recortes que se aplicarán en el centro médico y la derivación de las urgencias a Riaza.
Reunión en la Consejería
En la segunda reunión del martes, por la noche y con afluencia masiva de público, la alcaldesa anunció que el consejero de Sanidad, Antonio Sáez Aguado, recibirá próximamente a la corporación municipal para escuchar los argumentos en defensa de la permanencia del servicio de guardias sin reducción horaria.
Aún así los vecinos continuaron sus acciones y ayer constituyeron la “Plataforma contra la degradación sanitaria del medio rural”, que según han remarcado distintas fuentes a esta redacción quiere desmarcarse de identificaciones políticas.
Representantes de esta plataforma acudirán hoy al mercado que se instala en Ayllón para informar a los presentes de sus reivindicaciones, además tienen pensado hacer llamamientos a la población sobre las consecuencias de la reducción de las guardias a través de sistemas de megafonía que recorrerán las calles de la villa e iniciar una recogida de firmas.