Con suma discreción, sin hacer publicidad, la Diputación de Segovia ha mostrado su “interés” por las colecciones etnográficas de Ismael Peña, una vez que el músico natural de Torreadrada hiciera “un ofrecimiento” a la institución provincial para que ésta asumiera la custodia de su vastísimo patrimonio cultural.
Si finalmente las negociaciones han trascendido no ha sido por voluntad de alguna de las dos partes, sino debido a que en el último pleno de la Diputación, el pasado 26 de marzo, el portavoz del PSOE, José Luis Aceves, interrogó por una factura, de 15.125 euros, emitida al Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana “Manuel González Herrero” por ‘Instituto de Valoraciones S.A.’, entidad que describía su trabajo como “honorarios de inventario”. En vista de que Aceves preguntó en qué consistía el inventario realizado, el presidente de la Diputación reveló, de forma sucinta, que después de que Ismael anunciara su disposición a entregar sus colecciones, “lo primero que se hizo fue contratar a una empresa — ‘Instituto de Valoraciones S.A.— para que tasara el material”.
Personal de esa empresa se trasladó hasta los almacenes donde Ismael guarda sus colecciones para, con paciencia, catalogar cerca de 7.000 piezas, asignando a cada una un valor económico. Para concluir el trabajo, la empresa ha entregado al Instituto de la Cultura Tradicional un grueso volumen en el que se enumeran todas y cada una de las piezas, con una breve descripción, indicando además su tasación.
Las colecciones de Ismael resultan muy dispares, tanto por el tipo de piezas como por la estimación de su precio. Así, el foclorista ha ido atesorando a lo largo de su vida infinidad de instrumentos músicales de todas las partes del mundo, objetos relacionados con “el mundo del niño” (juguetes, vestidos, cuentos, pizarras…), encajes y bordados, enseres de cocina, aperos de labranza, indumentaria popular… Y, en cuanto a la tasación, lo mismo hay un botijo pintado por Dalí, valorado en 11.000 euros, que un sencillo dedal, cuyo precio estimado es de dos euros.
“Soy un absoluto curioso; me interesa todo lo que hace el ser humano”, señalaba Ismael el pasado mes de enero, en una entrevista concedida a EL ADELANTADO, para justificar su afición al coleccionismo, un hobby que le ha llevado a reunir objetos muy diferentes, algunos antiguos y otros modernos, como demuestra que en sus colecciones se entremezclen exvotos de pelo natural del siglo XVIII con plumieres utilizados por los escolares hace escasas décadas.
Tras conocer la tasación detallada de las colecciones de Ismael, ahora el Instituto de la Cultura Tradicional escuchará las opiniones de los componentes de su consejo asesor antes de decidir los siguientes pasos a dar.
Para el presidente de la Diputación, en este asunto ahora resulta “prioritario” estudiar cómo se puede articular, desde el punto de vista jurídico, la entrega del material. A la espera de que se aclare, todavía se desconoce si la entrega, en caso de que finalmente se produzca, será en concepto de donación, cesión o compra.
Lo que sí que tiene claro la Diputación es que, en vista de que no dispone de instalaciones para albergar las colecciones, si finalmente la operación llega a buen puerto, las piezas de Ismael recorrerán, en exposiciones itinerantes, los pueblos de la provincia.
