Seis minutos. Uno por cada compañero fallecido. Un minuto de silencio por Carlos Pérez; por Manuel Moure, por Antonio Blanco, por Orlando González, por José Luis Arias y por Roberto Álvarez. Silencio sepulcral, interrumpido por algún sollozo, que culminó con una cerrada ovación y un espontáneo «¡vivan los mineros!» que hizo estremecer la plaza de la Pola de Gordón abarrotada por cientos de personas.
Los abrazos, las muestras de apoyo y los gestos de dolor se sucedieron durante el acto convocado en frente a la Casa Consistorial, que exhibe desde hace tiempo en su fachada, hoy con las banderas a media asta, una gran pancarta que reza ‘En defensa de la minería’. Cerca de ella, otra con el mensaje ‘Minería. Solución, ya’. Hasta Pola de Gordón se acercaron hoy, en una muestra de solidaridad, mineros de todo León y de otras provincias que quisieron compartir el clima de duelo que invade la comarca de Gordón, informa Ical.
A la entrada del Ayuntamiento, numerosos velones rojos dejaban testimonio del recuerdo a los fallecidos y ya en el interior, una flor y una vela acompañaban al libro de condolencias en el que muchos de los presentes quisieron reflejar los pensamientos o sentimientos que esta tragedia provoca. «Tengo el corazón roto por los amigos que se fueron ayer»; «A todos vosotros: seguid luchando, sois unos valientes»; «Que la Santa Bárbara os reciba con los brazos abiertos» o «Desde Laciana, todo nuestro cariño y apoyo para la familia minera, que es la nuestra», fueron algunos de los mensajes escritos en él.
Presencia sindical
Representantes sindicales, con los secretarios regionales de UGT y CCOO, Agustín Prieto y Ángel Hernández, a la cabeza, cargos institucionales, numerosos alcaldes o exregidores y responsables políticos quisieron acompañar a los compañeros, vecinos y familiares de los fallecidos en un gesto solidario convocado tras el siniestro laboral más grave registrado en la comarca en los últimos 60 años.
Entre los presentes, el secretario general del PSCyL, Julio Villarrubia, quien quiso expresar «la solidaridad, el afecto, el cariño y el máximo respeto» a los seres queridos de las víctimas y a todos los vecinos de la zona, «especialmente en un momento de tanto sufrimiento para el sector». Aunque quiso evitar polémicas sí incidió en que tiene que haber «una necesaria investigación exhaustiva para profundizar en las causas del suceso». Villarrubia subrayó que ese análisis de lo ocurrido que, dijo, confía en que ya se lleva a cabo por parte de quienes tienen la competencia en la materia, debe ser muy riguroso «por si se deriva algún tipo de responsabilidad».
El alcalde de Pola de Gordón, municipio que alberga la mina donde se produjo el trágico accidente, Francisco Castañón, comentó al inicio de la concentración que el objeto de la convocatoria era, sobre todo, «estar juntos, más que otra cosa, en el momento más trágico de nuestra comarca y como recuerdo a esos seis buenos mineros». «Ojalá llegue esa cercanía a las madres, a los compañeros porque hoy es cuando más se demuestra la solidaridad de la mina, el cariño absoluto, el apoyo y la solidaridad de cada uno de nosotros», añadió.
Dolor sin frontera
La muerte de seis mineros en el pozo Emilio del Valle de la Hullera Vasco-Leonesa ha llenado de dolor a toda la comarca de Gordón. Un dolor que es el de toda la minería y que se contagia al resto de cuencas mineras de la provincia de León, que también han hecho suya la pérdida y el drama que rodea a este tipo de accidentes, sabiendo que podría haber en cualquiera de las pocas minas que hoy en día siguen en activo.
Los trabajadores de las cuencas del Bierzo Alto y del Sil están consternados. El accidente de Llomberas ha sido como una bofetada repentina que les ha situado de nuevo frente a frente a la realidad de su trabajo, de los riesgos que asumen cada día al bajar al pozo y que la rutina los hace prácticamente invisibles por cotidianos. «El que es minero sabe que se arriesga a que en cualquier momento pase algo, lo llevas en la sangre porque sino no entrarías a trabajar ningún día», señaló Alfredo González, minero con categoría de ‘estemplero’ (similar a picador) en Cerredo, once años en la mina y que fue uno de los ocho encerrados en el pozo de Santa Cruz del Sil el verano del año pasado.
El paro de 48 horas en todo el sector minero en señal de duelo ha dejado de nuevo vacías las pocas explotaciones de interior que están en activo, en el caso de la comarca del Bierzo sólo Salgueiro de Uminsa y Arlanza.
