Los partidos de Castilla y León mantienen una base fiel de apoyos. El descontento generalizado de los ciudadanos con los políticos, que se han convertido en el tercer mayor problema de los españoles, según la última encuesta del CIS, no tiene su traslación en pérdida de afiliados en las principales formaciones de la Comunidad, que este año lejos de caer, siguen sumando militantes, aunque de forma moderada, según datos facilitados por los partidos.
El ejemplo más claro es el del Partido Popular. La sombra del ‘caso Bárcenas’ no ha hecho mella en sus bases. En el último año suma 300 afiliados más en Castilla y León, rozando ya los 50.000 militantes, según los datos hasta 1 de septiembre.
«Los datos demuestran que la afiliación sigue aumentado. A pesar del fuerte desgaste que sufren los partidos, en los momentos difíciles también hay ciudadanos que se acercan a la política para tratar de aportar soluciones y mejorar las cosas desde dentro», opina el secretario de Organización del PP, Raúl de la Hoz, quien reconoció que con el partido en el Gobierno la afiliación se ha ralentizado. «Cuando estás en la oposición el crecimiento de la militancia es mayor. Nos ocurrió en la última etapa de Zapatero, pero es muy positivo que siga creciendo».
Sólo el PP tendría más afiliados en la provincia de León, con 12.849 militantes, que las otras tres formaciones más representativas de la Comunidad juntas –PSOE (11.000), Izquierda Unida (1.250) y UPyD (508)-, lo que da una idea del potencial político. Ni siquiera dentro del Partido Popular hay una provincia que haga sombra a la leonesa y para alcanzar sus cifras habría que sumar las dos siguientes: Valladolid (7.050) y Salamanca (6.547).
El aumento de la afiliación en el PP durante la última etapa de Zapatero tuvo un efecto contrario en el PSOE, donde se veía con impotencia la continua salida de militantes y que ahora se ha frenado en Castilla y León, tal y como asegura su secretario de Organización, Julián Simón. «Hemos logramos controlar la caída después de años duros», relata. «Los datos provisionales de 2013 marcan una tendencia hasta el segundo trimestre donde ya empezamos a crecer porque aunque se han contabilizado un uno por ciento de bajas ya hay un tres por ciento más en las altas. Lo cual es esperanzador», concluye.
Después de los últimos vaivenes, el Partido Socialista en Castilla y León se ha situado en torno a los 11.000 afiliados en la actualidad.
No obstante, si los dos grandes partidos se mantienen, las formaciones minoritarias son las que crecen con más fuerza. Izquierda Unida ha experimentado un crecimiento de un 12 por ciento de afiliación en el último año hasta alcanzar los 1.250 militantes en la Comunidad. «La subida ha sido muy importante. En años anteriores el incremento oscilaba entre un dos y un tres por ciento, pero en 2013 sí que hemos visto el crecimiento», destacaron desde la organización.
Las provincias con un mayor incremento de afiliación en IU son, por este orden, León, Valladolid, Salamanca y Burgos.
La fuerte irrupción de UPyD en las últimas elecciones municipales ha provocado un crecimiento del 30 por ciento en los dos últimos años hasta alcanzar los 508 afiliados. Sus primeros pasos en la Comunidad fueron a finales de 2007, con unos 150 militantes que en tres años se multiplicaron hasta llegar a casi 390 en vísperas de los comicios
