Entusiasmados y con deseos de aprender el oficio de Policía Científica del Cuerpo Nacional, llegaron los niños al taller que acogió ayer la Comisaría de Policía, donde se familiarizaron con múltiples instrumentos, materiales y métodos utilizados en la investigación de delitos.
Debido al éxito que tuvo la actividad, pues superó la treintena de participantes, éstos se dividieron en dos grupos. Los oficiales de la Policía Científica les enseñaron las salas donde realizan las investigaciones y tienen todas las bases de datos. La emoción se notaba en el ambiente, y es que con caras de admiración los más pequeños comenzaron a escuchar la explicación de cómo se realiza un retrato robot. Tras verlo desde el monitor, un voluntario se puso manos a la obra y realizó un parecido retrato de su compañero comenzando por la cabeza, el pelo, los ojos, la nariz y finalizando por la boca. Entre risas veían como quedaba el resultado. Al finalizar, el oficial les aclaró que esta tarea no es nada fácil y que lleva muchas horas, ya que para realizar un buen retrato hay que buscar varios testigos y una vez hecho pasaría a los compañeros de patrulla o podría aparecer en los medios de comunicación.
Un segundo ejercicio fue el estudio de las huellas dactilares de los autores del delito. Los participantes vieron en la base de datos diferentes huellas, y aprendieron que a pesar de ser muy parecidas ninguna es igual. Posteriormente, en un cristal que les hicieron coger vieron como sus huellas quedaban marcadas al utilizar unas sustancias que hacían que éstas quedasen señalizadas. Ante este ejercicio los niños se hicieron varias preguntas: “¿y si lleva guantes?” “¿Y si no tocan nada?”. Los encargados de impartir el taller les respondieron que siempre el delincuente deja algo por lo que es investigado, como el dibujo de la oreja cuando el ladrón escucha detrás de las puertas o las huellas de las zapatillas.
La Policía Científica también se encarga de investigar catástrofes, y así se lo hicieron saber a los participantes que no dudaron en preguntar como actuaban los perros policía.
Sin duda, lo que más les gustó y les impresionó, queriendo presenciarlo en primera fila, fue conocer diferentes pistolas y las partes de un casquillo de bala, además de contemplar la pólvora que éstas contienen en su interior con una gran lupa. Y en segundo lugar, observar como se diferencia un billete falso de uno verdadero a través de una lámpara que proyectaba rayos ultravioleta.
Al finalizar la actividad, los más pequeños repasaban todo lo que habían aprendido y afirmaban que de mayor les gustaría ser policía porque “pueden ayudar a la gente”.
Esta actividad, según explicaba durante el taller Noelia Muñoz, técnico de Cultura, entra dentro del programa ‘Segovia Ciudad Educadora’ y se ha establecido como un tema interesante para formar a los más pequeños y conocer como funciona la Policía Nacional, en concreto las investigaciones de crímenes.
A la izquierda los niños aprenden a diferenciar un billete falso de uno verdadero con la luz del sol. Arriba a la izquierda, los participantes observan sus huellas dactilares. Abajo a la izquierda, el oficial les enseña como es el cartucho de una bala desmontado.
