Era el encuentro más esperado, sobre todo, porque están condenados a entenderse el jefe de la Generalitat catalana, Artur Mas, y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Eso sí, el primero transmitió pesimismo a la sociedad en general y a Bruselas, y a los mercados en particular al asegurar que no ve posible que el país cumpla con el objetivo del 4,4 por ciento del déficit sin «engañar» o «cargarse» los pilares del Estado del bienestar: «No es posible, atenta contra el sentido común y si se obliga a España, España no va a cumplir».
Tras casi dos horas de reunión con el inquilino de La Moncloa, el barcelonés recordó la situación del Ejecutivo regional con la que se encontró CiU cuando llegó al poder tras ocho años de oposición, con una «herencia muy mala», y defendió que para arreglar la situación, es necesario marcarse un calendario «razonable» para los objetivos de déficit, «tomárselo muy en serio, no bajar la guardia y cumplir en un plazo que se pueda cumplir».
«Tiene nuestro apoyo porque me recuerda a la película que nos encontramos hace un año en Cataluña», reconoció el president antes de insistir en que «tenemos un compromiso firme de reducir el gasto pero de con sentido común».
Mas recalcó que es «evidente» que Rajoy está planteando esta moratoria para el objetivo del déficit en el seno de la UE, aunque aún no tiene respuesta y no sabe si la tendrá a corto plazo, por lo que reiteró que lo «razonable» es reconocer, como Cataluña, que en un solo año no se puede cumplir el objetivo.
A su juicio, esta difícil situación «no se resuelve a base de críticas ni lloriqueos», sino mediante «decisiones, coraje, empuje y mucha convicción».
Aunque no quiso dar detalles, Mas apuntó que prevé que el Gobierno acometerá una reforma laboral «en profundidad», y avisó de que se «mira con lupa» a España desde «fuera». Para él, los autónomos y las pequeñas y medianas empresas tienen la llave.
