España se quedó a las puertas de la gloria tras perder con Brasil por 3-2 en una agónica final del campeonato del mundo de fútbol sala celebrado en Tailandia. En los minutos decisivos la calidad individual de los brasileños se impuso al férreo rigor táctico de un equipo español que tuvo su opción de ganar en un lanzamiento de Torras que se estrelló en el larguero cuando el combinado nacional mandaba en el electrónico por 1-2.
Brasil y España se conocen tanto, que si no se hubiera tratado de una final, la primera parte del encuentro hubiera sido como para que los espectadores se dedicaran a hojear revistas. Tanto se contrarrestaban una y otra selección, que por citar dos ejemplos, Juanjo no tuvo que realizar ni una sola parada en los primeros veinte minutos, mientras que en la otra portería lo más peligroso fue un remate de Sergio Lozano que Vinicius sacó en la misma raya de gol. El resto del primer período se pasó entre los amagos de unos y otros, porque en realidad el único que dio fue el brasileño Jé, con una escalofriante entrada al tobillo de Sergio Lozano que los árbitros (uno inglés, el otro peruano) no vieron.
El segundo tiempo fue otro cantar, porque Brasil salió con más ambición, mientras que España contemporizaba en su defensa, hasta que Neto (decisivo en la final) recibió el balón de un saque de banda, y cruzó con su potente lanzamiento el balón lejos del alcance de Juanjo.
El gol carioca abrió el partido, y quitó los corsés a una selección española que pasó a dominar totalmente el juego, mientras que su oponente esperaba con paciencia un contragolpe afortunado. Pero lo que se encontró fue con un gol de Torras, que remató a las mallas un rechace de Tiago sobre un primer lanzamiento de Miguelín, y sin tiempo casi para lamentarlo, encajó un segundo tanto de Aicardo rematando de primeras un saque de banda.
En apenas un suspiro, el partido había pasado de estar decantado del lado brasileño, a hacerlo del lado español. Fueron los de Venancio los que ahora cedieron metros, tratando de cerrar los espacios al pívot para impedir que Je, Ricardinho o Fernandinho lograran imponer su fuerza ante los cierres españoles.
Los minutos fueron cayendo, y con Brasil más y más desesperada llegó una de las acciones claves del partido, ya que una falta en la frontal del área brasileña llevó el balón hasta Torras, que en buena posición para marcar envió el esférico al larguero. En la siguiente acción, ya con los de Marcos Sorato con portero-jugador, Falcao lanzó desde 12 metros, llevando el balón a la escuadra de la portería de Juanjo. Desde ese momento, y hasta el final del partido, España se dedicó a esperar la prórroga, fiando su ataque al poder de Fernandao, y sin poder defender con intensidad, puesto que ya había sumado la quinta falta.
En la primeras parte de la prórroga, salió Brasil con más ganas, pero de nuevo el rigor táctico español se impuso, y al final Tiago hizo más intervenciones que Juanjo. En la segunda parte, el miedo guardó la viña de ambos conjuntos, aunque Juanjo se vio obligado a intervenir con gran acierto en un doble penalti que lanzó Ricardinho. Cuando todos esperaban el final del tiempo reglamentario, Neto se sacó de la manga una grandísima jugada individual sobre la defensa de Fernandao, que terminó con un potente lanzamiento cruzado ante el que nada pudo hacer Juanjo. Brasil mantuvo su cetro continental, y España perdió su primer partido en siete años, en una de las derrotas más dolorosas de su historia.
La opinión de César Arcones
“Es difícil poder una valoración técnico-táctica del partido después que el componente emocional haya sido capaz de eclipsar cualquier apunte relativo al partido que hemos jugador. Brasil ha demostrado una pegada brutal, asestándonosla en momentos clave. Aún así nos hemos repuesto y hemos tenido opciones hasta el último segundo. Las faltas han condicionado el elemento que nos estaba manteniendo por encima del el encuentro:la defensa. Cuando hemos podido presionar el control del juego ha sido nuestro pero si te ves obligado a ceder la iniciativa a Brasil tienes que estar mentalmente muy preparado porque vas a sufrir seguro.
No hemos sido inferiores y eso, además de la forma en la que hemos perdido, te lleva a un estado de vacío del que ahora es difícil reponerse. Kike me lo explicaba al final del partido de un modo perfecto: Con el tiempo llegas a relativizar todo, y la fuerza de esta selección es que volverá a estar preparada llegado el momento. Un subcampeonato del mundo y un campeonato de Europa en 10 meses no está al alcance de cualquiera, y este grupo lo ha conseguido”.
