La Obra Social de Caja Segovia podría disolverse y transformarse en Fundación de carácter especial antes del próximo mes de diciembre, si se cumple el calendario previsto. Al igual que otras entidades integradas en Bankia, como Caja Madrid, Bancaja, o Caja Ávila, se disolverán así antes de lo inicialmente previsto, para avanzar en su conversión en fundaciones.
Tal como establecía la normativa del Gobierno las cajas que pierdan su participación en el banco al que traspasaron su negocio, deben transformarse en fundaciones antes de seis meses.
Por este motivo, tal como confirmaron ayer fuentes de Caja Segovia, desde el Grupo Popular se presentó en el Senado una iniciativa para agilizar la disposición que en su día se presentó en el Congreso y que tiene que tramitar también la Cámara Alta.
Con estos cambios normativos introducidos por el Gobierno se precipita el calendario y finales de noviembre pasa a ser la fecha límite para la disolución de todas las entidades que formaron Bankia y el BFA, hoy nacionalizado.
La última asamblea general celebrada por Caja Segovia ya tomó cuenta de esta disposición, y se acordó dejar en mano de los responsables de la entidad el redactar los nuevos estatutos de los que saldrán los futuros patronos.
Las mismas fuentes de la entidad indicaron que se encuentran a la espera de recibir la Ley que aclare su nueva ordenación legal.
En el caso de Caja Segovia se deberá nombrar una comisión gestora que culminará el trabajo de constitución de la fundación y de sus estatutos.
El pasado mes de mayo ya se anunció por parte del director general de Caja Segovia, que la conversión de la Obra Social en fundación se haría en un plazo de entre seis meses y un año.
En todo caso, la realidad dependerá de la situación en que quede Caja Segovia una vez que se aclare la hipoteca que pesa sobre varios de los inmuebles a la que tiene que hacer frente la Obra Social. Como se recordará, la entidad tiene que pagar unos 150.000 euros anuales para hacer frente a la hipoteca que se formalizó como garantía de un pago que le reclamaba la Agencia Tributaria por una operación inmobiliaria en Asturias que al final fracasó con la crisis. Desde Segovia se había intentado que Bankia se hiciera cargo de la hipoteca alegando que debe asumirla la matriz por haber absorbido todo el negocio de Caja Segovia; pero por el momento, esa petición no ha sido atendida.
