La precipitación en forma de nieve que descargó en la capital en la mañana de ayer dificultó la circulación y creó no pocos problemas de movilidad en el tránsito por las calles. Pese a que la nevada no fue especialmente copiosa —la acumulación de nieve apenas alcanzó los cuatro centímetros—, sí fue persistente, y cuajó de forma rápida, gracias a un pavimento ‘seco y helado’ por las temperaturas bajo cero de la madrugada anterior. La principal incidencia de la nevada fue el cierre, por precaución, y para evitar accidentes por deslizamientos, de la Cuesta de los Hoyos —durante casi tres horas— y de la calle Jerónimo de Aliaga, en San Lorenzo, que presenta una fuerte pendiente.
La nevada comenzó en torno a las 8,45 horas, una hora de inicio que supuso un aliado con los dispositivos de vialidad invernal del Ayuntamiento, que presta FCC; dado que entonces “casi todo el mundo estaba ya en su puesto de trabajo y los niños en el colegio”, aseguró ayer la concejala de Medio Ambiente, Paloma Maroto.
Cuando se comprobó que los copos cuajaban pronto en el asfalto, el Ayuntamiento activó el Plan de Emergencias frente a nevadas. La primera intervención fue la de eliminar unas peligrosas placas de hielo en el polígono de Hontoria y en la zona de la calle de Santo Tomás. Sobre las 9,00 horas, de los hangares de FCC partieron cuatro camiones para esparcir fundentes a lo largo de las cuatro rutas prioritarias que marca el Plan de Emergencias. Se trata de cuatro nuevos camiones “que son mucho más eficaces, pueden ir más rápido y reparten mucho mejor la sal, sin gastar tanta cantidad”, precisó Maroto. Al tiempo que los camiones esparcían la sal por las arterias principales —como Padre Claret, Vía Roma o Conde Sepúlveda— y el paso de los vehículos contribuía a derretir la nieve, otros dos vehículos ‘pick-up’ — de pequeño tamaño—, adscritos a FCC y al cuerpo de bomberos, trabajaban en limpiar calles concretas con especial dificultad por su pendiente, como la calle Riaza, el Pozo de las Nieves y la calle Jerónimo de Aliaga. Los bomberos esparcieron sal en esta calle, aunque como quiera que los conductores, temerosos, optaron por no circular por ella, los fundentes perdieron eficacia. Ante esta circunstancia, se optó por cerrar la vía al tráfico. Los bomberos regresaron a limpiar nuevamente la calle, que fue después reabierta. El paso de vehículos contribuyó a deshacer la nieve y a eliminar el riesgo.
Casi tres horas estuvo cerrada al tráfico la Cuesta de los Hoyos. Los agentes policiales impidieron el acceso del tráfico en sus dos extremos, en el puente de la Fuencisla y en la glorieta de Cándido. Al tratarse de una vía de titularidad autonómica, el Ayuntamiento dio aviso a la Junta que finalmente desplazó un camión de limpieza y reparto de sal que dejó expedita la vía.
Especial atención recibieron calles del recinto amurallado, como la Cuesta de San Bartolomé, de fuerte pendiente, que forma parte del itinerario alternativo para sortear las obras de la calle de San Agustín. Los bomberos limpiaron en varias ocasiones la vía para evitar percances. Los servicios de vialidad también acudieron por la mañana a despejar los accesos al AVE y, por último, una vez que las arterias principales de la ciudad quedaron limpias, se desplazaron a los barrios incorporados. Ya por la tarde, el reparto de sal y limpieza se centró en las ‘vías transversales’ como en el barrio de San José y en el entorno de la plaza de toros. Ante las bajas temperaturas que se esperaban para hoy —de 6 grados bajo cero— a última hora de ayer FCC volvió a esparcir sal como medida preventiva, con el fin de combatir las placas de hielo que, ante la ausencia de precipitaciones, se antojan como el auténtico ‘peligro’ para conductores y viandantes para- los próximos días. Hasta el domingo las mínimas oscilarán entre los 5 y 6 grados bajo cero; mientras que las máximas no superan los tres grados hasta el sábado.